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  • Colombia pide a Glencore integrar mina y pagar más para extender explotación de carbón

    Pordeco MineProdeco, la unidad de Glencore Xstrata en Colombia, deberá unificar las operaciones en una de sus dos minas de carbón para que el Gobierno considere la prórroga de ese contrato de explotación pagando una tarifa más alta de regalías, dijo el miércoles el ministro de Minas y Energía, Amylkar Acosta.
     
    La empresa minera es la tercera productora de carbón en Colombia y en el 2013 registró una producción de 18,6 millones de toneladas.
     
    "En el caso específico de Prodeco, un aspecto que nos parece de mayor importancia es el que tiene que ver con la integración que para nosotros es una condición sine qua non para que esa extensión pueda darse", dijo Acosta a Reuters en una entrevista.
     
    El funcionario sostuvo que la empresa tiene varios contratos, obtenidos a través de compras a otras firmas, y que actualmente liquida el pago de regalías por separado a una tarifa de un 5 por ciento establecido para mineras pequeñas.
     
    "El efecto inmediato que va tener la integración es que ellos van a pasar de pagar el 5 por ciento que vienen pagando por cada uno de esos bloques, a pagar el 10 por ciento, porque pasan a ser ya a gran minería", explicó.
     
    De acuerdo con la Agencia Nacional de Minería (ANM), la mina La Jagua de Prodeco, está integrada por seis títulos y se busca la integración en uno sólo para la extensión hasta el 2029.
     
    Prodeco produce y exporta carbón térmico y metalúrgico de alto grado con destino a los mercados de Europa, América y Asia en sus minas Calenturitas y La Jagua, en el departamento del Cesar, al norte de Colombia.
     
     
    No fue posible de inmediato obtener una reacción de la minera, pero Acosta aseguró que ha sido "receptiva" y se ha mostrado "dispuesta" a avanzar en el proceso de integración.
     
    El ministro dijo que el Gobierno a través de ANM también analiza una extensión del contrato de explotación de Drummond [DRMND.UL], la segunda productora de carbón en el país.
     
    El funcionario advirtió que como en prórrogas previas a mineras, el Gobierno buscará que las empresas implementen altos niveles ambientales para impedir la contaminación y una mayor inversión social en las zonas en donde operan.
     
    "Es una oportunidad invaluable que tiene el Gobierno para poder pensar lo que tiene que ver con las contraprestaciones a favor del Estado y algo muy importante en lo que queremos enfatizar es en la inversión social que deben hacer las empresas y en las mayores exigencias en materia ambiental", explicó.
     
    El sector carbonífero de Colombia, el cuarto exportador mundial, está dominado por grandes productores que además de Glencore Xstrata, incluyen a Drummond y Cerrejón, propiedad de BHP Billiton y Anglo American PLC.
     
    La producción de carbón de Colombia en el 2013 alcanzó 85,5 millones de toneladas y para este año el Gobierno estableció una meta de 89,1 millones de toneladas, que de acuerdo con el ministro se logrará pese a las protestas sociales y las huelgas.
     
    Por otra parte, Acosta anunció que Drummond y Cerrejón, el mayor productor de carbón en Colombia, lograron acuerdo para explotar gas metano asociado al carbón (CMB por su sigla en inglés) en la mina de la segunda firma.
     
    "Llegaron a un acuerdo que se está perfeccionando y que va a ser posible que se inicie próximamente la primera explotación a escala industrial del CMB en Colombia", concluyó.
     
    (Reporte de Luis Jaime Acosta, editado por Manuel Farías)
     
    Reuters . Terra.com
     
  • El alto nivel de deuda ahoga a Glencore

    Ivan Glasenberg - Foto de BloombergIvan Glasenberg - Foto de BloombergLONDRES—El colapso de las acciones de Glencore PLC cuestiona una estructura corporativa peculiar orquestada por su presidente ejecutivo, Ivan Glasenberg: la combinación de las dinámicas operaciones de corretaje con activos de una industria tan tradicional como la minería.
     
    El derrumbe de los precios de las materias primas desatado por el menor crecimiento de China ha golpeado con fuerza al mayor proveedor de cobre y carbón térmico del mundo. Eso ha intensificado los temores de que el alto endeudamiento de Glencore dé lugar a rebajas de su calificación de crédito que, a su vez, entorpecerían la operación del negocio de corretaje.
     
    La combinación de una alta deuda y la caída de las ganancias del negocio minero provocó el lunes un desplome de 29% de la acción de la compañía, el mayor descenso en un día desde su salida a bolsa en 2011. La acción acumula un derrumbe de casi 90% desde su ostentoso debut bursátil.
     
    El descenso ilustra el cambio del mercado respecto de lo que durante mucho tiempo fue considerado el mayor atractivo de Glencore. Sus ejecutivos les dijeron a los inversionistas que el brazo de corretaje de Glencore podía generar ganancias cuando los precios de sus productos eran bajos y apuntalar sus operaciones mineras durante los ciclos de precios a la baja.
     
    La compañía cuenta con cerca de 29.000 empleados y contratistas en Sudamérica, con operaciones de carbón en Colombia, cobre en Argentina, Chile y Perú, y zinc en Bolivia, Perú y Argentina, donde además tiene instalaciones agrícolas.
     
    Glencore ha perdido miles de millones de dólares de capitalización de mercado conforme los precios de las materias primas que produce, compra y vende —como el cobre, el carbón y el petróleo— se ubican en mínimos de varios años. La combinación de precios descendentes y una alta deuda se ha vuelto el talón de Aquiles de Glencore, dicen los observadores.
     
    “Promocionaron la operación de corretaje como algo menos cíclico que estabilizaría el negocio minero, que es más cíclico”, dice Craig Pirrong, profesor de finanzas y experto en commodities de la Universidad de Houston. “Pero lo que ha ocurrido es que el carácter extremadamente cíclico del negocio minero ha puesto en peligro su viabilidad como empresa de corretaje”.
     
    ENLARGE
    Glasenberg orquestó una transacción por la cual la compañía pagó US$29.500 millones en 2013 por Xstrata, en la mayor fusión de la historia de la minería y una operación que transformó a Glencore de comerciante en titán minero global cuando el auge de las materias primas llegaba a su fin. Glasenberg dijo en ese momento que la operación representaba una “gran apuesta” a un alza de los precios del carbón, que desde entonces se han derrumbado.
     
    Todas las mineras han sufrido los embates del mercado. Las acciones de Anglo American PLC retrocedieron 10% el lunes y acumulan este año una baja de 54%. Los títulos de Rio Tinto PLC y BHP Billiton Ltd. han caído 30% y 16%, respectivamente, durante este año.
     
    El caso más dramático, sin embargo, es el de Glencore, que hace tres semanas anunció planes para reducir su deuda en US$10.000 millones a través de una venta de acciones, un recorte de dividendos, desinversiones de activos y reducciones de costos. Los analistas advirtieron que el plan puede ser insuficiente.
     
    El costo de asegurar la deuda de la compañía se disparó en medio de los renovados temores de que el gigante tenga que adoptar medidas más drásticas para reducir su deuda. Según Markit, los inversionistas tenían que pagar el lunes más de US$790.000 al año para proteger US$10 millones en deuda de Glencore por cinco años mediante la compra de seguros contra la cesación de pagos (CDS, por sus siglas en inglés). La cifra representa un alza de casi 40% frente al viernes. A principios de año, el mismo seguro costaba US$154.000.
     
    Aunque la deuda de la empresa mantiene una calificación de crédito BBB de la agencia Standard & Poor’s Ratings Services, Simon Colvin, analista de Markit, estima que los CDS se transan en el mercado como si la calificación de Glencore fuera de CCC, es decir apenas cuatro peldaños por encima de la categoría de default.
     
    El valor de la deuda de Glencore también cayó con fuerza el lunes. El rendimiento de los bonos con vencimiento en 2022 llegó a estar por encima de 11%, frente a 6,4% el viernes, según datos de MarketAxess. La deuda tenía un rendimiento de cerca de 4,6% al final de julio. los bonos con vencimiento más corto aumentaron más abruptamente, normalmente una señal de que los inversionistas advierten una alta probabilidad de incumplimiento. Los rendimientos suben cuando los precios caen.
     
    Los ejecutivos de Glencore han mantenido conversaciones sobre sus finanzas, algunas de ellas el lunes, con inversionistas, acreedores y contrapartes, dijeron fuentes cercanas.
     
    Los problemas de Glencore se podrían propagar rápidamente a otras partes del sistema financiero y el mercado de corretaje. La empresa tiene crédito con la mayoría de los grandes bancos del mundo y es uno de los principales transportadores de petróleo y alimentos del mundo. Sus problemas repercutieron el lunes en el precio del cobre, cuyo contrato a tres meses en la Bolsa de Metales de Londres cayó 1,5% a US$4.960 la tonelada.
     
    Ivan Glasenberg, presidente ejecutivo de Glencore. ENLARGE
    Ivan Glasenberg, presidente ejecutivo de Glencore. PHOTO: BLOOMBERG NEWS
    Kevin Kelly, director de inversión de Recon Capital Partners, que posee bonos de Glencore, dice que un agravamiento de las dificultades de Glencore “enviaría un shock sistémico por todo el espacio de los commodities y el corretaje y las contrapartes en general”.
     
    “No se puede reemplazar a Glencore”, sostiene Kelly, cuya firma ha reducido la mayor parte de sus posiciones en bonos del conglomerado en medio de las preocupaciones por el enfriamiento de la economía china.
     
    Algunos inversionistas les restan importancia a los temores y expresan desconcierto ante la reciente ola de ventas. Dicen que los resultados del negocio de corretaje son sólidos, al obtener US$1.100 millones en ganancias en el primer semestre, y tiene acceso a miles de millones de dólares en crédito.
     
    Otros no comparten tal optimismo. Investec Securities indicó en un informe divulgado el lunes que si los precios de los commodities no se recuperan, el valor de la acción de Glencore queda “virtualmente eliminado”, puesto que la empresa tendría que dedicar ganancias adicionales para pagar su deuda de casi US$30.000 millones. “Glencore puede tener que realizar una nueva reestructuración más allá de los programas de suspensión de dividendos, recaudación de capital y ventas de activos que ya ha anunciado”, dijo el reporte.
     
    Las proyecciones internas de Glencore están en desacuerdo con el análisis de Investec, según una fuente cercana a la compañía.
     
    En una nota del jueves, analistas de Goldman Sachs Group Inc. dijeron que los inversionistas no están “convencidos de que Glencore haya ido lo suficientemente lejos para disipar totalmente los temores de que sus activos industriales puedan cubrir el servicio de la deuda a su nuevo nivel”.
     
    Paul Gait, de Sanford C. Bernstein, dijo en una nota del 23 de septiembre que la ola de ventas de acciones de Glencore era exagerada. “Para que no quede ningún capital accionario en el negocio, tendría que haber una considerable caída adicional de los precios de los productos básicos”, señaló
     
    Otros factores que pesan sobre Glencore son los pobres indicadores macroeconómicos de China, que muestran una desaceleración de la economía, y la preocupación de que la empresa puede encontrar dificultades para ejecutar su paquete de medidas de US$10.000 millones de manera oportuna y alcanzar su meta de reducir la deuda neta en un tercio a cerca de US$20.000 millones para fin de 2016.
     
    Glencore también está tratando de recaudar alrededor de US$2.000 millones mediante la venta de activos, que al menos dos analistas dicen que podría ser difícil de lograr. La compañía planea vender participaciones en sus operaciones de metales preciosos y empresas agrícolas. El lunes acordó vender un proyecto de níquel en Brasil por US$8 millones.
     
    Las ganancias industriales de China cayeron 8,8% interanual en agosto, extendiendo la caída de julio conforme la desaceleración de la economía comienza a afectar la rentabilidad de las empresas.
     
    El precio del cobre, el mayor motor de los resultados de Glencore y un barómetro de la salud de la economía global, se ha reducido un quinto en lo que va del año, tras haber tocado un mínimo de seis años el mes pasado.
     
    Las acciones de Glencore han bajado 75% en lo que va del año, lo que representa el peor desempeño del índice de compañías líderes en Londres.
     
    John Meyer, analista de minería SP Angel, dice que la parece sobrevendida. “Yo esperaría que Glencore comience a repuntar de aquí... (pero) sólo el tiempo dirá”.
     
    —Sarah Krouse, Tommy Stubbington y Alistair MacDonald contribuyeron a este artículo.
     
     
    Fuente: WSJournal.com
  • El alto nivel de deuda ahoga a Glencore

    Ivan Glasenberg - CEO GlencoreIvan Glasenberg - CEO GlencoreLONDRES—El colapso de las acciones de Glencore PLC cuestiona una estructura corporativa peculiar orquestada por su presidente ejecutivo, Ivan Glasenberg: la combinación de las dinámicas operaciones de corretaje con activos de una industria tan tradicional como la minería.
     
    El derrumbe de los precios de las materias primas desatado por el menor crecimiento de China ha golpeado con fuerza al mayor proveedor de cobre y carbón térmico del mundo. Eso ha intensificado los temores de que el alto endeudamiento de Glencore dé lugar a rebajas de su calificación de crédito que, a su vez, entorpecerían la operación del negocio de corretaje.
     
    La combinación de una alta deuda y la caída de las ganancias del negocio minero provocó el lunes un desplome de 29% de la acción de la compañía, el mayor descenso en un día desde su salida a bolsa en 2011. La acción acumula un derrumbe de casi 90% desde su ostentoso debut bursátil.
     
    El descenso ilustra el cambio del mercado respecto de lo que durante mucho tiempo fue considerado el mayor atractivo de Glencore. Sus ejecutivos les dijeron a los inversionistas que el brazo de corretaje de Glencore podía generar ganancias cuando los precios de sus productos eran bajos y apuntalar sus operaciones mineras durante los ciclos de precios a la baja.
     
    La compañía cuenta con cerca de 29.000 empleados y contratistas en Sudamérica, con operaciones de carbón en Colombia, cobre en Argentina, Chile y Perú, y zinc en Bolivia, Perú y Argentina, donde además tiene instalaciones agrícolas.
     
    Glencore ha perdido miles de millones de dólares de capitalización de mercado conforme los precios de las materias primas que produce, compra y vende —como el cobre, el carbón y el petróleo— se ubican en mínimos de varios años. La combinación de precios descendentes y una alta deuda se ha vuelto el talón de Aquiles de Glencore, dicen los observadores.
     
    “Promocionaron la operación de corretaje como algo menos cíclico que estabilizaría el negocio minero, que es más cíclico”, dice Craig Pirrong, profesor de finanzas y experto en commodities de la Universidad de Houston. “Pero lo que ha ocurrido es que el carácter extremadamente cíclico del negocio minero ha puesto en peligro su viabilidad como empresa de corretaje”.
     
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    Glasenberg orquestó una transacción por la cual la compañía pagó US$29.500 millones en 2013 por Xstrata, en la mayor fusión de la historia de la minería y una operación que transformó a Glencore de comerciante en titán minero global cuando el auge de las materias primas llegaba a su fin. Glasenberg dijo en ese momento que la operación representaba una “gran apuesta” a un alza de los precios del carbón, que desde entonces se han derrumbado.
     
    Todas las mineras han sufrido los embates del mercado. Las acciones de Anglo American PLC retrocedieron 10% el lunes y acumulan este año una baja de 54%. Los títulos de Rio Tinto PLC y BHP Billiton Ltd. han caído 30% y 16%, respectivamente, durante este año.
     
    El caso más dramático, sin embargo, es el de Glencore, que hace tres semanas anunció planes para reducir su deuda en US$10.000 millones a través de una venta de acciones, un recorte de dividendos, desinversiones de activos y reducciones de costos. Los analistas advirtieron que el plan puede ser insuficiente.
     
    El costo de asegurar la deuda de la compañía se disparó en medio de los renovados temores de que el gigante tenga que adoptar medidas más drásticas para reducir su deuda. Según Markit, los inversionistas tenían que pagar el lunes más de US$790.000 al año para proteger US$10 millones en deuda de Glencore por cinco años mediante la compra de seguros contra la cesación de pagos (CDS, por sus siglas en inglés). La cifra representa un alza de casi 40% frente al viernes. A principios de año, el mismo seguro costaba US$154.000.
     
    Aunque la deuda de la empresa mantiene una calificación de crédito BBB de la agencia Standard & Poor’s Ratings Services, Simon Colvin, analista de Markit, estima que los CDS se transan en el mercado como si la calificación de Glencore fuera de CCC, es decir apenas cuatro peldaños por encima de la categoría de default.
     
    El valor de la deuda de Glencore también cayó con fuerza el lunes. El rendimiento de los bonos con vencimiento en 2022 llegó a estar por encima de 11%, frente a 6,4% el viernes, según datos de MarketAxess. La deuda tenía un rendimiento de cerca de 4,6% al final de julio. los bonos con vencimiento más corto aumentaron más abruptamente, normalmente una señal de que los inversionistas advierten una alta probabilidad de incumplimiento. Los rendimientos suben cuando los precios caen.
     
    Los ejecutivos de Glencore han mantenido conversaciones sobre sus finanzas, algunas de ellas el lunes, con inversionistas, acreedores y contrapartes, dijeron fuentes cercanas.
     
    Los problemas de Glencore se podrían propagar rápidamente a otras partes del sistema financiero y el mercado de corretaje. La empresa tiene crédito con la mayoría de los grandes bancos del mundo y es uno de los principales transportadores de petróleo y alimentos del mundo. Sus problemas repercutieron el lunes en el precio del cobre, cuyo contrato a tres meses en la Bolsa de Metales de Londres cayó 1,5% a US$4.960 la tonelada.
     
    Ivan Glasenberg, presidente ejecutivo de Glencore. ENLARGE
    Ivan Glasenberg, presidente ejecutivo de Glencore. PHOTO: BLOOMBERG NEWS
    Kevin Kelly, director de inversión de Recon Capital Partners, que posee bonos de Glencore, dice que un agravamiento de las dificultades de Glencore “enviaría un shock sistémico por todo el espacio de los commodities y el corretaje y las contrapartes en general”.
     
    “No se puede reemplazar a Glencore”, sostiene Kelly, cuya firma ha reducido la mayor parte de sus posiciones en bonos del conglomerado en medio de las preocupaciones por el enfriamiento de la economía china.
     
    Algunos inversionistas les restan importancia a los temores y expresan desconcierto ante la reciente ola de ventas. Dicen que los resultados del negocio de corretaje son sólidos, al obtener US$1.100 millones en ganancias en el primer semestre, y tiene acceso a miles de millones de dólares en crédito.
     
    Otros no comparten tal optimismo. Investec Securities indicó en un informe divulgado el lunes que si los precios de los commodities no se recuperan, el valor de la acción de Glencore queda “virtualmente eliminado”, puesto que la empresa tendría que dedicar ganancias adicionales para pagar su deuda de casi US$30.000 millones. “Glencore puede tener que realizar una nueva reestructuración más allá de los programas de suspensión de dividendos, recaudación de capital y ventas de activos que ya ha anunciado”, dijo el reporte.
     
    Las proyecciones internas de Glencore están en desacuerdo con el análisis de Investec, según una fuente cercana a la compañía.
     
    En una nota del jueves, analistas de Goldman Sachs Group Inc. dijeron que los inversionistas no están “convencidos de que Glencore haya ido lo suficientemente lejos para disipar totalmente los temores de que sus activos industriales puedan cubrir el servicio de la deuda a su nuevo nivel”.
     
    Paul Gait, de Sanford C. Bernstein, dijo en una nota del 23 de septiembre que la ola de ventas de acciones de Glencore era exagerada. “Para que no quede ningún capital accionario en el negocio, tendría que haber una considerable caída adicional de los precios de los productos básicos”, señaló
     
    Otros factores que pesan sobre Glencore son los pobres indicadores macroeconómicos de China, que muestran una desaceleración de la economía, y la preocupación de que la empresa puede encontrar dificultades para ejecutar su paquete de medidas de US$10.000 millones de manera oportuna y alcanzar su meta de reducir la deuda neta en un tercio a cerca de US$20.000 millones para fin de 2016.
     
    Glencore también está tratando de recaudar alrededor de US$2.000 millones mediante la venta de activos, que al menos dos analistas dicen que podría ser difícil de lograr. La compañía planea vender participaciones en sus operaciones de metales preciosos y empresas agrícolas. El lunes acordó vender un proyecto de níquel en Brasil por US$8 millones.
     
    Las ganancias industriales de China cayeron 8,8% interanual en agosto, extendiendo la caída de julio conforme la desaceleración de la economía comienza a afectar la rentabilidad de las empresas.
     
    El precio del cobre, el mayor motor de los resultados de Glencore y un barómetro de la salud de la economía global, se ha reducido un quinto en lo que va del año, tras haber tocado un mínimo de seis años el mes pasado.
     
    Las acciones de Glencore han bajado 75% en lo que va del año, lo que representa el peor desempeño del índice de compañías líderes en Londres.
     
    John Meyer, analista de minería SP Angel, dice que la parece sobrevendida. “Yo esperaría que Glencore comience a repuntar de aquí... (pero) sólo el tiempo dirá”.
     
    —Sarah Krouse, Tommy Stubbington y Alistair MacDonald contribuyeron a este artículo.
     
    Por Scott Patterson y Alex MacDonald
     
     
    Fuente: WSJournal.com
  • El carbón colombiano, un problema para Glencore

    Ivan Glasenberg - BloombergIvan Glasenberg - BloombergGlencore GLNCY -0.84%  PLC, una de las mayores empresas de commodities y minería del mundo, se está enfrentando a activistas que aseguran que sus minas de carbón en Colombia se han llevado las ganancias del país, al mismo tiempo que perjudican a trabajadores y el medio ambiente.
     
    “Estamos orgullosos de nuestra prolongada presencia en Colombia, la contribución que hemos podido hacer a su gente y economía, (y de) nuestro compromiso para ser una fuerza de cambio positivo”, señala la empresa suiza en una respuesta de 17 páginas a un informe que está siendo publicado por organizaciones no gubernamentales en Colombia y Suiza.
     
    El informe presenta más de 100 páginas de quejas sobre problemas ambientales, prácticas laborales, regalías al gobierno y financiación a unidades militares. El documento fue escrito por un grupo colombiano llamado Pensamiento y Acción Social, que dice haber pasado cuatro años recabando evidencia, con la ayuda de la suiza Arbeitsgruppe Schweiz-Kolumbien.
     
    El informe es otro dolor de cabeza para Glencore, que ha estado sufriendo de un desplome en los precios del carbón, el cual ha sido golpeado junto con otros recursos naturales como el mineral de hierro, un ingrediente clave para producir acero. La débil cotización del carbón ha pesado sobre las acciones de Glencore, uno de los mayores productores y transportadores de la materia prima en el mundo.
     
    El principal culpable es el descenso de la demanda en China, donde las importaciones de carbón cayeron en abril 26% frente al año previo. El consumo y la producción de carbón en China disminuyeron en 2014 por primera vez en 14 años. Las exportaciones de la materia prima de Estados Unidos también experimentan un declive pronunciado.
     
    En abril, después de recibir el documento, Glencore envió a ejecutivos a Bogotá para que se acuartelaran en un hotel Marriott y trabajaran en los argumentos en contra de muchos de los hallazgos.
     
    Días después, el presidente ejecutivo de Glencore, Ivan Glasenberg, viajó con los activistas a varias minas donde se reunieron con trabajadores y representantes de la comunidad. El jueves pasado, las acusaciones seguían persiguiendo a Glencore durante su asamblea anual, en la que los activistas ventilaron algunas de sus quejas.
     
    El informe y la refutación de Glencore ponen de manifiesto las crecientes tensiones entre las firmas financieras y las comunidades de donde extraen materias primas como carbón, cobre y petróleo. Algunas operaciones se expandieron durante el auge de los commodities pero en los últimos años han experimentado un descenso de los precios.
     
    Además, las firmas financieras están bajo presión por parte de reguladores estadounidenses para reducir la propiedad de compañías productoras de materias primas. Ahora, algunos trabajadores y residentes dicen que las empresas están dejando cicatrices en el medio ambiente más no mucha riqueza.
     
    La tensión ha sido particularmente intensa en Colombia. En las últimas semanas, el grupo anglo-australiano BHP Billiton Ltd. BHP.AU -0.09%  ha sido blanco de una huelga en una de sus minas de níquel en la que los trabajadores protestan por turnos más largos. Goldman Sachs Group Inc. GS -0.59%  negocia la venta a pérdida de sus operaciones mineras colombianas luego de disputas laborales junto con problemas ecológicos y de envíos. Glencore y Drummond Co., una minera estadounidense, han invertido grandes sumas para cumplir las nuevas normas colombianas de embarque.
     
    Parte del problema es la naturaleza fundamental del negocio. La minería del carbón deja a comunidades en la zona ahogadas en polvo negro. El gobierno colombiano ha ordenado a las empresas mineras reubicar a tres poblaciones. Las firmas involucradas dicen que esto toma tiempo y que se esfuerzan para completar los traslados.
     
    Glencore asegura que reubicar una comunidad lleva por lo general entre cuatro y seis años. Una de ellas, llamada Plan Bonito, ha sido reubicada y “una substancial compensación ha sido hecha (…) a los residentes”. En otra, El Hatillo, se está consultando con todas las familias “para asegurar un resultado positivo”, dice la refutación. Mientras tanto, se han entregado mercados, un puesto de salud, servicios médicos, escuelas y otras compensaciones.
     
    Glencore es responsable de 8,5% de la contribución financiera para el reasentamiento de El Hatillo y otras mineras son responsables del resto, afirmó un portavoz de la firma. Un grupo de desarrollo de Naciones Unidas está ayudando a implementar el proceso de reubicación, dijo el portavoz.
     
    En su respuesta, publicada en Internet, Glencore reconoce que trabaja en estrecha colaboración con una unidad del ejército colombiano. Glencore dice que la ley colombiana exige realizar pagos a los militares por “servicios de seguridad”. En 2012, por ejemplo, la firma pagó US$300.000 por combustible y otros gastos, más US$22.000 en efectivo para capacitación en derechos humanos. Los pagos de los últimos años han sido más o menos similares, de acuerdo con personas al tanto.
     
    Glencore comenzó a operar en Colombia en 1995 con la adquisición de Grupo Prodeco y la mina Calenturitas, según su respuesta.
     
    Posteriormente, compró el depósito de La Jagua. En 2014, Prodeco reportó US$1.400 millones en ingresos netos, equivalentes a 13% de la facturación total por carbón de la compañía, por debajo de los US$1.510 millones de 2013.
     
    Glencore dice que ha sido una gran ayuda económica para Colombia. La firma sostiene que durante 2014 invirtió más de US$2.000 millones para desarrollar los activos del Grupo Prodeco. Prodeco tiene actualmente 6.500 empleados y contratistas, casi todos colombianos, dice la compañía.
     
    Si se compara la minería con el sector agrícola, en realidad aquella no crea muchos puestos de trabajo, sostiene Santiago Piñeros Durán, representante legal de Pensamiento y Acción Social. El informe afirma que Glencore no paga las regalías suficientes al gobierno y que altera sus estados financieros.
     
    La empresa responde que comparte las ventas con la autoridad local, la Agencia Nacional de Minería, y que tiene sus libros auditados. Desde 1995, la operación de Glencore ha significado para el gobierno colombiano más de US$1.400 millones, principalmente en impuestos y regalías, señala la empresa.
     
    “Grupo Prodeco siempre ha pagado las regalías y los impuestos correspondientes bajo los términos de cada una de las concesiones que opera en su totalidad y de conformidad con la legislación colombiana aplicable”, dice la refutación.
     
    El informe también acusa a Glencore de verter residuos tóxicos en un río. Glencore dice que todas sus actividades son “aprobadas y supervisadas por la autoridad ambiental de Colombia”, que, asegura, no ha encontrado ninguna evidencia de vertido de residuos tóxicos.
     
    Por Ianthe Jeanne Dugan y Scott Patterson
     
    Fuente: WSJournal.com
     
  • El corretaje, fuente de poder y vulnerabilidad para Glencore

    IvanGlasenbergLONDRES—La división de corretaje de Glencore PLC obsesiona a los inversionistas en medio de las dudas de que los US$18.000 millones en créditos de corto plazo que utiliza para comprar, vender y transportar materias primas representan un mayor riesgo de lo que dice la compañía.
     
    El presidente ejecutivo, Ivan Glasenberg, y otros altos ejecutivos, salieron a defender el modelo de negocios del conglomerado minero, reuniéndose con accionistas y escuchando sus preocupaciones. La plana ejecutiva prometió que la calificación de crédito de Glencore es segura y que la empresa cuenta con el efectivo suficiente para operar sin mayores inconvenientes, dijeron asistentes a las reuniones.
     
    “Nuestro negocio sigue siendo robusto en lo operacional y en lo financiero. Tenemos un flujo de caja positivo, buena liquidez y ningún problema de solvencia en absoluto”, dijo un vocero de la empresa en un correo electrónico.
     
    La ofensiva comunicacional parece haber surtido efecto. Después de caer 29% el lunes debido a las dudas en torno a los deprimidos precios de los commodities y la deuda de Glencore, las acciones repuntaron 17% el martes y 14% el miércoles en la Bolsa de Londres y acumulan un descenso de 69% en lo que va del año.
     
    Algunos inversionistas creen que las dudas del mercado en torno al gigante de las materias primas son exageradas. “No me parece que exista un riesgo crediticio o de refinanciamiento en esta empresa”, dice Charl Malan, analista sénior de metales y minería y gestor de portafolio de Van Eck Global, uno de los 20 mayores accionistas de Glencore.
     
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    “No me parece que se haya producido un cambio fundamental en las últimas semanas que justifique una destrucción tan grande de valor de mercado”, observa David Herro, vicepresidente de la junta y director de inversión internacional de la gestora de activos estadounidense Harris Associates LP, el tercer mayor accionista de Glencore, con poco más de 5%.
     
    Glencore es un caso muy particular entre las grandes mineras puesto que se trata, en el fondo, de una empresa de corretaje fundada por el inversionista y corredor de petróleo Marc Rich y que Glasenberg, también un corredor, transformó en un coloso industrial.
     
    La compañía despacha más carbón térmico que cualquier otra minera, es la mayor proveedora de cobre del mundo y domina participaciones importantes en mercados como los del crudo, los granos y el aluminio. Antes de su salida a bolsa en 2011, Glencore reveló que controlaba 60% del zinc del mundo, 50% del cobre y 45% del plomo.
     
    El negocio de corretaje, junto con algunos de los mayores activos mineros que la compañía incorporó tras la adquisición de Xstrata en 2013, debería haberle otorgado a Glencore una ventaja competitiva y protegerla de las caídas de precios de las materias primas.
     
    En lugar de ello, Glencore se ha transformado en un ejemplo de los riesgos que corren las empresas que no sólo se dedican a comprar y vender commodities, sino también a producirlos. “Siempre es interesante mirar en retrospectiva cuando los comerciantes de commodities piensan que son productores y cuando los productores creen que son comerciantes”, recalca Albert Helmig, presidente ejecutivo de la consultora Grey House.
     
    Ahora, la combinación de un alto nivel de endeudamiento y el derrumbe en los precios de los commodities desatado por el enfriamiento de la economía china le está pasando factura a Glencore.
     
    El brazo de corretaje aportó a la compañía un promedio de US$2.300 millones al año desde 2010 en ganancias ajustadas antes de intereses e impuestos. Su mejor año fue 2014, cuando las utilidades ajustadas rondaron los US$2.800 millones. Aunque tales ganancias registraron un caída interanual de 29% en el primer semestre, alcanzaron de todos modos US$1.100 millones y representaron 76% de las utilidades del grupo.
     
    Sin embargo, esa división podría perder su acceso al efectivo y reducir significativamente sus operaciones si Glencore pierde su calificación de grado de inversión.
     
    La empresa no contabiliza los US$18.000 millones en préstamos de corto plazo como deuda y los considera efectivo porque están respaldados por activos que puede vender en forma inmediata.
     
    No obstante, combinados con una deuda neta total de US$30.000 millones, muy superior a la de otros gigantes mineros como Rio Tinto y BHP Billiton, los créditos que necesita el brazo de corretaje se han vuelto un foco de atención de los inversionistas, quienes temen que una rebaja crediticia eleve los costos de financiamiento y pueda ahuyentar a los socios de Glencore en las transacciones.
     
    La empresa resaltó el martes que había adoptado “medidas preventivas”, incluido un plan para reducir su deuda total a US$20.000 millones mediante la venta de acciones, una reducción del dividendo, recortes de costos y desinversión de activos.
     
    Entre sus competidores en el corretaje se cuentan compañías que no cotizan en bolsa como Vitol Group y Trafigura Beheer BV, dos actores de escala considerable en el mercado global de commodities. No obstante, ninguno de ellos tiene la red de activos que atraviesa la cadena de suministro desde la producción al marketing que Glencore dice que es su ventaja comercial.
     
    Los corredores de Glencore se han ganado la fama de ser agresivos, aunque no siempre han sido exitosos. En junio, gastaron cientos de millones de dólares en 1,8 millones de toneladas de fueloil, durante los precisos momentos en que la agencia Platts publicaba los precios al contado, una práctica corriente. La operación ayudó a elevar las primas que pagadas por el combustible —utilizado por los buques cargueros—, que a mediados de junio llegaron a sus niveles más altos en 45 meses.
     
    Glencore podría haber ganado por múltiples vías con la movida, según especularon los analistas. En agosto, sin embargo, los precios cayeron 36% y el corretaje no perdió ni ganó dinero alguno, según una fuente al tanto.
     
    En otras ocasiones, la provisión de metales de Glencore ha generado aparentes desequilibrios. La empresa despachó en 2011 grandes cantidades de aluminio a sus depósitos en Vlissingen, Holanda, lo que provocó retrasos en los envíos a clientes que pretendían retirar el metal. Esto permitió a Glencore y sus rivales cobrar tarifas más altas a clientes industriales para recibir las entregas a tiempo en Europa.
     
    Una fuente señaló que el costo de la entrega pronta del metal en Europa fue influenciada por otros factores, incluyendo un superávit generalizado del metal que aumentó la demanda de almacenamiento. Gran parte del metal almacenado en Vlissingen en aquel momento pertenecía a clientes que querían guardar el metal allí, dijo la fuente.
     
    —Scott Patterson, en Londres, y Tatyana Shumsky y Christian Berthelsen, en Nueva York, contribuyeron a este artículo.
     
     
    Fuente: WSJournal.com
  • El interés de Glencore por Rio Tinto sacude el sector de la gran minería

    OA BC305 WsjamdRio Tinto informó el martes que rechazó una oferta para fusionarse con Glencore GLNCY -5.01%  PLC, que hubiera combinado a dos de los mayores conglomerados mineros del mundo y reconfigurado el mercado global de mineral hierro.
     
    Una hipotética combinación de Glencore y Rio Tinto superaría a BHP Billiton BLT.LN -0.36%  como la mayor minera del mundo que cotiza en bolsa. La capitalización de mercado de Glencore bordea los US$72.000 millones mientras que la de Rio ronda los US$90.000 millones. El valor de mercado de BHP es de alrededor de US$150.000 millones.
     
    La unión también combinaría las fortalezas de Glencore en el corretaje de materias primas con la significativa producción de mineral de hierro de Rio Tinto.
     
    Hace unos meses, Ivan Glasenberg, presidente ejecutivo y uno de los mayores accionistas de Glencore, contactó personalmente a Jan du Plessis, el presidente de la junta directiva de Rio Tinto, para sostener una conversación conceptual sobre una posible fusión, indicó una fuente cercana. La conversación fue lo suficientemente seria como para que du Plessis presentara el tema ante la junta directiva de Rio Tinto, agregó la fuente.
     
    Rio Tinto reveló el martes que había recibido en julio una propuesta de Glencore, la cual había rechazado. Las negociaciones, indicó, concluyeron en agosto.
     
    Aunque no está claro cuán específica era la propuesta de Glencore, una fuente cercana a la situación manifestó que la junta de Rio Tinto rechazó en forma terminante la oferta de una fusión en acciones que no pagaba una prima. El directorio estimó que “el concepto básico estaba muy equivocado”, dijo la fuente.
     
    Glencore informó que hizo un sondeo informal por teléfono “tratando de evaluar si habría algún interés en Rio Tinto sobre algún tipo de fusión”. Glencore señaló que no estaba en conversaciones de cara a una fusión con Rio Tinto.
     
    La legislación de fusiones y adquisiciones del Reino Unido prohíbe que Glencore vuelva a presentar una oferta durante seis meses. En caso de que las negociaciones se reanuden, lo más probable es que Glencore no tenga más remedio que ofrecer una prima para sellar un acuerdo. Las acciones de Rio Tinto subieron 0,8% en la Bolsa de Londres el martes, mientras que las de Glencore cayeron 2,5%.
     
    Glencore no ha ocultado su deseo de expandirse mediante fusiones y adquisiciones desde que el año pasado completó la compra de Xstrata PLC. En abril, la empresa adquirió por US$1.350 millones CaracalEnergy Inc., una petrolera con grandes operaciones en África.
     
    El mineral de hierro, que representa la mayor parte de las ganancias de Rio Tinto, es una de las áreas de la minería en las que Glencore es débil. El grupo produce y vende materias primas que van desde el cobre y el zinc hasta los granos y el algodón. Rio Tinto, en tanto, es el segundo productor mundial de mineral de hierro detrás de la brasileña Vale SA VALE5.BR +0.21%  .
     
    “Glencore tiene una presencia razonable en todo el resto de los mercados de commodities”, afirma Donald Williams, director de inversiones de la gestora de fondos Platypus Asset Management.
     
    Glencore tiene apenas tres activos de mineral de hierro, todos ellos en África y ninguno está en etapa de producción. La empresa compra y vende mineral de hierro de otras compañías. Los operadores de Glencore y las relaciones que la empresa ha forjado a lo largo de los años podrían abrir nuevas puertas para la producción de Rio Tinto.
     
    No obstante, cualquier acuerdo tendrá que superar obstáculos regulatorios en todo el mundo. Las autoridades de China, por ejemplo, podrían objetar el control que la empresa combinada tendría en mercados como los del cobre y el carbón, que son importantes para el país.
     
    Las diferencias culturales entre las dos empresas también podrían ser un obstáculo. Bajo la batuta de Glasenberg, Glencore ha fomentado una cultura que valora la capacidad para hacer acuerdos y el corretaje de materias primas.
     
    Rio Tinto, cuyas acciones cotizan en Londres y Australia, es una empresa con raíces mineras mucho más profundas, en especial en Australia, donde opera la mayoría de sus minas de hierro.
     
    Las dos empresas también tienen diferentes apetitos por el riesgo. Rio Tinto opera activos de primera calidad en países desarrollados, en particular Australia. Glencore, en cambio, posee minas en lugares con un mayor riesgo político como Kazajistán y El Congo, donde dice que puede encontrar activos igual de productivos pero más baratos.
     
    La junta de Rio Tinto no estaba convencida de que el corretaje de commodities de Glencore fuera a aportar mucho valor a la compañía puesto que Rio Tinto vende la mayor parte de sus commodities a clientes en China, dijo una fuente.
     
    “Si hubiera una manera más fácil de ganar dinero haciendo esto ya la habríamos encontrado”, dijo una fuente cercana a la empresa.
     
    By ALEXIS FLYNN, ANDREW PEAPLE y RHIANNON HOYLE 
     
    Fuente WSJournal.com
  • Freshfields y Dechert, bufetes detrás del pleito entre Glencore y el Estado

    Glencore plc, con sede en Suiza, se considera la principal empresa privada dedicada a la compraventa y producción de materias primas y alimentos del mundoGlencore plc, con sede en Suiza, se considera la principal empresa privada dedicada a la compraventa y producción de materias primas y alimentos del mundoBogotá, Luego de no llegar a un acuerdo en la etapa de arreglo directo, la disputa entre Glencore y el Estado colombiano escaló a instancias internacionales. Los árbitros ya fueron nombrados por las partes: la multinacional suiza escogió a Oscar Garibaldi y el Gobierno a Christopher Thomas, mientras el presidente del tribunal de arbitramento será Juan Fernández-Armesto. El Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi) del Banco Mundial es el escenario encargado de administrar el caso.
     
    En juego no solo está la intención de revertir el pago de una sanción de $60.000 millones sino una indemnización multimillonaria por modificar un contrato que se pactó inicialmente con una vigencia de 30 años, que según fuentes podría rondar los US$1.000 millones.
     
    Este es el primer caso en el que el Gobierno se enfrenta internacionalmente por una demanda al acuerdo de la protección a la inversión que Colombia ha firmado con varios países, entre ellos Suiza. No en vano, la defensa está en manos de juristas de reconocida trayectoria. Glencore contrató al bufete Freshfields, mientras el concurso que hizo el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, en el que participaron más de 20 bufetes, dejó como ganador a Dechert LLP, cuyo grupo de arbitraje dirige el abogado colombiano Eduardo Silva Romero.
     
    Cabe recordar que en mayo del año pasado, la Contraloría General de la República profirió un fallo por  responsabilidad fiscal contra el exministro de Minas y Energía Hernán Martínez, el exdirector de Ingeominas (hoy  denominado Servicio Geológico Colombiano) Mario Ballesteros, el director técnico de dicha entidad José Fernando Ceballos y contra la firma Prodeco (filial de Glencore). El ente de control advirtió que  en 2010 se firmó un otrosí en el contrato de Gran Minería 044 de 1989 suscrito por Ingeominas y Prodeco, sin los debidos estudios y planeación adecuada.  
     
    Por esta acción, el país pasó de recibir $129.512 millones en regalías a $77.298 millones. Dicha reducción de recursos que debió recibir el Estado como contraprestación por la explotación de carbón, estaba destinado a suplir necesidades básicas en municipios de César como Becerril, La Jagua de Ibiríco y El Paso. Por cuenta de la sanción, las partes tuvieron que renegociar el contrato y, ese cambio de reglas, es lo que demanda Glencore.
     
    Hernando Herrera, director del posgrado en Arbitraje de la Universidad del Rosario explicó que en la experiencia de la región, los países más demandados han sido históricamente Ecuador, Bolivia, Venezuela y Argentina.  
     
     “Lo que se discute generalmente contra estos países son cambios radicales en las reglas de juego como privatización. En Colombia  con Glencore la variación en las reglas de juego es más discutible pues tiene el Gobierno que manifestar que son condiciones que se encontraban dentro de los eventos posibles en el contrato. Adicional, hay que evaluar que  la sanción fue impuesta por la Contraloría, un ente control independiente del ejecutivo”, indicó Herrera. 
     
    Por su parte, Jorge Di Terlizzi, socio de Philippi Prietocarrizosa Ferrero DU & Uría, expresó que todo arbitramento internacional debe ser objeto de un especial cuidado por parte del Gobierno, alcanzando un análisis juicioso  de hasta dónde el eventual cambio de reglas puede generar un mensaje de inseguridad jurídica para inversionistas. 
     
    “Esto es un arbitramento excepcional  porque no tiene precedentes para Colombia y cabe resaltar que los abogados de parte y parte son muy reconocidos mundialmente”, agregó Di Terlizzi.
     
    Las cartas ya están sobre la mesa y según expertos, la decisión final de este caso podría tardarse cerca de un año. Sin embargo, el Estado no la tendrá fácil ni en este ni en otros pleitos que se avecinan como las demandas de Cosigo, Eco Oro y Tobie Mining, firmas internacionales que  exigirán indemnizaciones superiores a US$16.000 millones por cambios en las reglas mineras.  
     
    Las opiniones
     
    Hernando Herrera
    Director del posgrado de arbitraje en la Universidad del Rosario
    “El Estado debe argumentar que no obedeció a cambio en reglas de juego, sino a condiciones que se encontraban dentro de los eventos previstos del contrato. Adicional, fue una medida de la Contraloría”. 
     
    Jorge Di Terlizzi
    Socio de Philippi Prietocarrizosa Ferrero DU & Uría
    “Esto es un arbitramento excepcional para Colombia porque no tiene precedentes. Cabe resaltar que los abogados escogidos de parte y parte son muy reconocidos mundialmente”.
     
     
    Juliana Ramirez
    LaRepublica.co
  • Glencore aplaca a los inversionistas, por ahora

    IvanGlasenbergLONDRES—La acción de Glencore PLC completó el miércoles la recuperación de todo lo que había retrocedido la semana pasada en medio de las dudas sobre su modelo de negocios y el impacto del derrumbe de mercados de commodities en sus cruciales operaciones de corretaje.
     
    La reversión de la caída accionaria es en gran medida resultado de una ofensiva de comunicación que el gigante suizo de la minería y las materias primas ha desplegado para convencer a los inversionistas de que sus finanzas y modelo de negocios son sólidos, a pesar del derrumbe de los precios de los bienes básicos que produce y comercia, como el cobre y el carbón, y que una posible rebaja de su calificación de deuda no tendrá grandes repercusiones sobre su división de corretaje.
     
    “Aquí no hay ningún gran misterio. Nuestro negocio de comercialización es una red mundial de logística que genera ingresos a través de oportunidades de arbitraje que encontramos y sobre las que actuamos, entregando al final la materia prima física a nuestro cliente industrial en todo el mundo”, dijo Peter Freyberg, responsable del negocio de carbón del conglomerado, en un discurso en Newcastle, Inglaterra.
     
    La división de corretaje, considerada por algunos inversionistas una “caja negra” en la que los riesgos son imposibles de valorar, ha sido una de las fuentes de violentas fluctuaciones de la acción de Glencore.
     
    “Las economías de escala de Glencore en suministro, transporte, almacenamiento, seguros, finanzas y gestión del riesgo son fortalezas centrales”, subrayó el ejecutivo, quien también recordó que la compañía ha soportado sin inconvenientes los distintos ciclos por los que han pasado las materias primas durante más de 40 años.
     
    La sede de Glencore en Baar, Suiza. ENLARGE
    La sede de Glencore en Baar, Suiza. PHOTO: URS FLUEELER/KEYSTONE/ASSOCIATED PRESS
    Aunque reveló más información sobre sus finanzas, Glencore dejó sin respuesta muchas de las preguntas de los inversionistas sobre su corretaje. En una hoja informativa publicada el martes luego de que inversionistas y analistas presionaron para obtener más información acerca de su muy reservado negocio de comercialización, Glencore indicó que una rebaja de crédito se traduciría en modestos costos para la empresa. Una reducción de dos peldaños de su calificación de deuda, que la ubicaría en la categoría de bonos especulativos o chatarra, aumentaría en 1,25 puntos porcentuales sus pagos de US$4.500 millones en bonos, alrededor de US$56 millones al año. Gran parte de los aproximadamente US$18.000 millones en préstamos a corto plazo que la empresa utiliza para financiar sus apuestas no pueden ser revisados por los bancos hasta 2017 y no tienen cláusulas especiales.
     
    La hoja informativa y el discurso de Freyberg son parte de una ofensiva que ayudó a apuntalar la acción de la compañía, que el miércoles subió 5,2% en la Bolsa de Londres.
     
    El temor de los inversionistas es que la brusca caída de los precios de las materias primas, junto con la elevada deuda de Glencore, pueda dar lugar a una rebaja crediticia, que a su vez podría paralizar la división de corretaje.
     
    El modelo de negocios de Glencore es diferente del de otros grupos de recursos naturales como Rio Tinto, que construyen minas, extraen el mineral y lo venden. Glencore, en cambio, posee una gran división de corretaje que compra y vende productos de otras compañías, además de comercializar los propios. Glencore despacha más carbón por mar que cualquier otra compañía en el mundo. Para hacer sus negocios, este brazo de Glencore utiliza deuda a corto plazo, considera sus existencias de mercaderías como bienes realizables y no está obligada a revelar detalles de sus operaciones.
     
    Las garantías al parecer no son suficientes para aplacar las dudas de los inversionistas.
     
    Una particular preocupación es el uso que Glencore hace de instrumentos financieros como los derivados para proteger sus posiciones de bienes físicos contra las oscilaciones de precios. En junio de 2015, la compañía tenía US$9.800 millones en derivados brutos, una reducción respecto de los US$19.000 millones de fines de 2014.
     
    Glencore explicó que la cifra cayó tan drásticamente debido a la volatilidad del mercado, según fuentes cercanas. Cuando los precios varían considerablemente, el valor de las posiciones de cobertura puede aumentar.
     
    Los mercados de bienes básicos registraron el año pasado movimientos extremos de precios, sobre todo en el petróleo crudo, cuya cotización descendió de alrededor de US$114 el barril en junio a menos de US$60 el barril a finales de diciembre.
     
    La respuesta de Glencore no fue satisfactoria, asevera Michael Leithead, gestor de cartera de fondos de renta fija de EFG Asset Management, que a finales de marzo administraba US$12.000 millones y que ha invertido en la deuda de Glencore. Leithead quiere que Glencore sea más transparente acerca de cómo se verían afectados sus derivados si los bancos reducen los préstamos a su filial de corretaje. “La preocupación es que si los bancos reducen el crédito que estaban preparados para otorgarle a la empresa, ésta tendría que reducir su negocio de cobertura o derivados y, por lo tanto, se contraería su capacidad para llevar adelante su negocio de corretaje”, dice Leithead.
     
    El inversionista no cree que la empresa corra el riesgo de caer en cesación de pagos, pero opina que podría ser golpeada por una contracción crediticia “en el momento más perjudicial para ellos”.
     
    La división de corretaje de Glencore registró una ganancia ajustada de US$1.100 millones en el primer semestre, lo que representó alrededor de 76% de la ganancia total de ese período.
     
    En reuniones privadas y en su hoja informativa, la compañía ha dicho que sus líneas de crédito para las operaciones de corretaje no están en peligro: no tienen condiciones y pueden ser renovadas cuando Glencore lo estime conveniente. Por otra parte, Glencore ha dicho que su negocio de comercialización está bien aislado de riesgos crediticios y de contrapartes gracias a su programa de cobertura y al uso de líneas de crédito garantizadas.
     
    La compañía insistió en que las posiciones en derivados están respaldadas por dinero en efectivo y no por un riesgo de crédito.
     
    Brompto Group, un fondo de Toronto que administra US$2.200 millones, no invierte en firmas de comercialización de commodities debido a su falta de transparencia, dice Laura Lau, vicepresidente sénior especializada en recursos.
     
    “Son cajas negras”, expresa. “Es difícil saber lo que hay adentro, difícil de proyectar sus ganancias. Empresas como Glencore dicen: ‘Confía en nosotros’, pero la confianza no es razón suficiente para invertir dinero”.
     
    Las preocupaciones sobre la deuda comercial a corto plazo de Glencore son diferentes a las preocupaciones acerca de sus US$29.000 millones de deuda neta, ligada principalmente a su negocio minero. La compañía ha puesto en marcha un plan de reducción de deuda de US$10.000 millones que incluye la suspensión de su dividendo, la emisión de nuevas acciones y la venta de activos. Todavía hay presión sobre la empresa para que cumpla tales promesas. Glencore tiene “algunas opciones, pero si los bancos quisieran cerrar filas y realmente hacerle la vida difícil, entonces podría haber un potencial problema”, advierte John Meyer, analista de minería del banco de inversión SP Angel.
     
    —Rhiannon Hoyle, Georgi Kantchev y Alex MacDonald contribuyeron a este artículo.
     
     
    Fuente: WSJournal.com
  • Glencore avanza en venta de Lomas Bayas y recibe primeras ofertas

    Entre los que habían manifestado su interés estaban Copec y el ex CEO de Barrick Gold. Otros la habrían desechado por su alto valor.
     
    XS Ch Lomas BayasAl menos dos ofertas habría recibido la suiza Glencore en su proceso de venta de Lomas Bayas, faena ubicada en la Región de Antofagasta y que le permitirá recaudar recursos para mejorar su situación financiera.
     
    Diversas fuentes que han conocido el proceso, explican que una de las últimas habría llegado a fines de la semana pasada, aunque aún podrían llegar nuevas propuestas.
     
    Una de las grandes dudas que ronda en la industria es el rol que tomaría Copec en esta transacción. Esto, porque algunas fuentes de la industria dicen que la firma ligada al grupo Angelini no habría presentado oferta hasta el momento.
     
    El grupo empresarial está interesado en ingresar a la gran minería del cobre. De hecho, fue uno de los rivales más fuertes que tuvo Antofagasta Minerals en el proceso de compra de Zaldívar el año pasado, cuando se quedó con el 50% por cerca de US$ 1.000 millones.
     
    Otro de los que ha mostrado interés desde que se inició el proceso de enajenación es Aaron Regent, ex CEO de Barrick Gold, que según agencias internacionales ha mirado el activo que se ubica en Antofagasta.
     
    Fuentes de la región comentan que pese a la existencia de las ofertas, Lomas Bayas aún no ha comunicado ninguna decisión respecto de ellas, por ejemplo en qué plazos, aunque se espera que se cierre el proceso el primer semestre.
     
    Alto valor
     
    Uno de los temas que podría complicar la venta del activo es su alto valor, el que podría ir entre US$ 1.000 y US$ 1.500 millones, aunque es probable que finalmente esté bajo esas cifras.
     
    El problema -dicen fuentes conocedoras del sector- es que el potencial de expansión de la faena es limitado, por lo que las opciones de crecimiento están acotadas.
     
    De ahí que haya al menos dos empresas que mostraron interés en su momento y que ahora estarían más cerca de bajarse del proceso.
     
    De hecho, como referencia, ponen el caso de Anglo American, que vendió Mantos Blancos y Mantoverde, en Antofagasta y Atacama, en US$ 300 millones, más un premio eventual de hasta US$ 200 millones, dependiendo de una serie de factores.
     
    Esta faena de la suiza produce del orden de 66 mil toneladas anuales. Además, a septiembre de 2015 la faena registró una pérdida de US$ 3,9 millones, lo que se compara negativamente con las utilidades por US$ 25,3 millones a igual periodo de 2014.
     
    En ese periodo, los ingresos por venta de cátodos alcanzaron US$ 282,7 millones durante los nueve primeros meses de 2015, lo que representa una caída de 19,3% si se le compara con los US$ 350,7 millones en mismo lapso de 2014.
     
    Codelco en la mira de FMI
     
    El director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), Alejandro Werner, mostró preocupación por el deterioro que se ha visto en la situación financiera de empresas públicas como la minera estatal Codelco, Petrobras (Brasil) y Pemex (México). En un seminario, señaló que al comparase con empresas privadas, los indicadores financieros de las estatales se han visto afectados de manera significativamente mayor.
     
    Esto, agregó, “ha generado dudas importantes en los mercados de si esta deuda será absorbida por los gobiernos federales, o estas empresas serán sujetas a procesos de capitalización con recursos públicos por encima de lo que estaba en las expectativas”.
     
    Diariofinanciero,com
     
  • Glencore cierra venta de Las Bambas

    Glencore MineConsorcio china desembolsará US$5.860 millones para quedarse con el proyecto.
     
    Andrew Michelmore, CEO de MMG, filial de China Minmetals, anunció que recibió la aprobación de los accionistas de la compañía para adquirir el proyecto Las Bambas por parte de Glencore. Esta firma a su vez confirmó la operación, señalando que están “todas las condiciones” para concluir la venta.
     
    La transacción se cerró por un monto de US$5.860 millones en efectivo. Además, los compradores aceptaron pagar a Glencore las inversiones que realizó desde inicios de este año, que se estiman fueron de aproximadamente US$400 millones.
     
    El consorcio que adquirió el proyecto pertenece en 62,5% a MMG, en 22,5% a Guoxin International Investment y en 15% a Citic Metal, todas empresas chinas.
     
    La venta de Las Bambas era una condición que las autoridades reguladoras chinas habían establecido para dar su visto bueno a la adquisición de Xstrata por parte de Glencore, el año pasado.
     
    Fuente: Latinomineria.com
  • Glencore evalúa la venta de dos minas de cobre

    Cat77Glencore PLC dijo el lunes que estudia vender dos de sus minas de cobre, en el marco de su estrategia por apuntalar su balance y recuperar la confianza de los inversionistas.
     
    La compañía con sede en Suiza dijo en septiembre que estaba estudiando vender algunos activos para conseguir liquidez con la que devolver un tercio de su deuda, o unos US$10.000 millones, para finales del próximo año.
     
    En esta línea, Glencore dijo el lunes que está estudiando vender las minas Cobar, en Australia, y Lomas Bayas, al norte de Chile.
     
    Glencore ha contratado a Bank of America Merrill Lynch y UBS Group AG como asesores del proceso.
     
    Además, la compañía minera estudia vender una participación de su negocio agrícola.
     
    Por RHIANNON HOYLE
     
    Fuente: WSJournal.com
  • Glencore optimista por el futuro del cobre: “Volvió a la vida”

    La gigante suiza comentó que eventuales nuevas huelgas en grandes faenas seguirían impactando al precio.
     
    La tonelada de cobre cerró el año pasado en US$ 6 milLa tonelada de cobre cerró el año pasado en US$ 6 milLos grandes actores de la industria minera están optimistas respecto del futuro del precio del cobre. Esta vez fue el turno de la gigante suiza Glencore para dar su mirada sobre el desempeño del metal rojo, que podría extender su racha positiva a lo largo del año.
     
    En el marco de la entrega de sus resultados, la compañía -que controla en Chile, junto a Anglo, la mina Collahuasi- señaló que “el mercado del cobre volvió a la vida en los últimos meses de 2016, en medio de un cambio fundamental en el sentimiento”.
     
    En el análisis del mercado explicaron que la tonelada de cobre cerró el año pasado en US$ 6 mil, por la falta de inventario y una demanda china mayor a la esperada.
     
    Añadieron que las medidas de estímulo impulsadas por el gigante asiático, junto a una menor oferta de chatarra, apuntalaron el crecimiento de la demanda mundial. Hizo su aporte, también, la mayor demanda europea.
     
    Riesgo de huelgas impulsaría alzas
     
    La gigante minera es optimista para el desempeño del cobre este año, tanto por el comportamiento de la demanda como el de la oferta.
     
    Sobre este punto y pese a análisis alarmistas, la producción de cobre que ingresa al mercado se compensó con la disminución en Chile y algunos países africanos.
     
    Además, recalcaron que en el panorama aparecen negociaciones colectivas conflictivas en grandes minas -varias de ellas en Chile-, lo que podría llevar a interrupciones de suministro, como el que vive Escondida.
     
    Por la demanda, destacaron que planes ambiciosos de infraestructura, tanto en Estados Unidos como en Japón, deberían mantener niveles de precios similares a los actuales durante este año..
     
     
    ElMercurio.com
  • Glencore paga el precio de sus grandes apuestas

    IvanGlasenbergLONDRES—Hace sólo un año, cuando la tinta de su oferta de US$29.500 millones por Xstrata estaba fresca, el presidente ejecutivo de Glencore PLC, Ivan Glasenberg, planeaba el próximo zarpazo: la propuesta de fusión de US$150.000 millones con la minera anglo-australiana Rio Tinto PLC.
     
    Mucho ha cambiado desde entonces. El coloso suizo de minería y materias primas ha perdido más de la mitad de su valor de mercado, acosado por la caída generalizada de los commodities, desde el cobre al carbón. Su enorme piso de corretaje, que Glasenberg dijo que iba a proteger a Glencore de los vaivenes del mercado, no está cumpliendo tal promesa. Además, la deuda de la compañía —la mayor entre las grandes mineras— ahuyenta a los inversionistas, que temen que la firma pierda su calificación crediticia de grado de inversión.
     
    Glencore anunció el miércoles una cuantiosa pérdida en el primer semestre, tras lo cual sus acciones cayeron casi 10%, evaporando otros US$3.500 millones de su capitalización de mercado. La acción repuntó 2,45% el jueves.
     
    Glencore, domiciliada en Baar, Suiza, registró una pérdida neta de US$676 millones en el primer semestre, en comparación con una ganancia neta de US$1.720 millones en el mismo período del año pasado. Los ingresos cayeron 25%, a US$85.710 millones.
     
    El valor de Glencore en la bolsa es hoy de unos US$32.570 millones, frente a los US$75.000 millones de principios de julio de 2014, cuando se acercó a Rio Tinto con la idea de una fusión, que fue rechazada. La deuda neta de Glencore ronda los US$29.600 millones.
     
    En una señal del drástico cambio de suerte, Glasenberg reconoció en una entrevista que aunque sigue a la caza de adquisiciones “oportunistas”, no descarta una oferta de fusión o adquisición de la compañía, aunque ninguna de estas opciones se ha concretado. “(Si) llegan buenas oportunidades que tengan sentido económico, vamos a considerarlas”, aseveró.
     
    El negocio minero de Glencore ha sido golpeado por el mismo torbellino de los commodities —incluyendo la desaceleración en China— que ha azotado a otras mineras. En teoría, la exposición relativamente diversificada de Glencore a distintos metales debía protegerla, pero el cobre y otros productos básicos a los que Glencore está fuertemente expuesto también han sufrido una pronunciada caída.
     
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    Glasenberg pronostica un repunte de los precios en el segundo semestre, una perspectiva que muchos observadores no comparten. “Ivan se levantó y dijo: ‘No sé a qué se debe tanto alboroto’ y el mercado se va a recuperar de manera inminente”, dice Anthony Sedgwick, gestor de fondos y co-fundador del fondo de inversión sudafricano Abax Investments. La entidad invirtió en Glencore cuando la minera realizó una emisión secundaria de acciones en Johannesburgo en 2013, pero desde entonces se ha desprendido del total de su participación. “(Glasenberg) ha destruido su credibilidad”, asegura.
     
    Glencore, de todos modos, ganó un importante partidario esta semana. El fondo de inversión estadounidense Harris Associates LP informó que elevó su participación en la firma a aproximadamente 4,5%. “La tesis sigue siendo la misma: es un negocio de calidad y bien administrado a un precio más bajo”, dijo en un correo electrónico David Herro, vicepresidente y director de inversiones de Harris.
     
    Glencore fue formado por el fallecido Marc Rich, un empresario acusado de evasión de impuestos en EE.UU. y posteriormente indultado por el presidente Bill Clinton. Durante mucho tiempo ha sido uno de los mayores operadores de materias primas del mundo.
     
    Cuando Glasenberg sacó la empresa a bolsa en 2011, su participación personal bordeaba los US$10.000 millones. Hoy es el segundo accionista después del fondo soberano Qatar Holding LLC. Un año después de la oferta pública inicial, Glasenberg anunció la megafusión con Xstrata, que transformó a Glencore en una de las mayores mineras del mundo.
     
    El ejecutivo había dicho que el carácter híbrido de Glencore —una minera global diversificada, combinada con una de las mayores comercializadoras de materias primas del mundo— la protegería de los altibajos de los mercados. La división de corretaje de la compañía, no obstante, reportó una caída de 29% de las ganancias ajustadas del primer semestre, que alcanzaron US$1.100 millones, menos de lo que algunos analistas preveían. Deutsche Bank había pronosticado una ganancia antes de intereses e impuestos de US$1.200 millones.
     
    Glencore también redujo la previsión de ganancias anuales de su división de comercialización, a un rango de entre US$2.500 millones y US$2.600 millones. Glasenberg dijo en marzo que las utilidades de la división oscilarían entre US$2.700 millones y US$3.700 millones “sin importar para dónde vayan los precios de las materias primas”.
     
    Los inversionistas han estado durante mucho tiempo preguntándose cómo evaluar adecuadamente el desempeño de las operaciones de corretaje. La mayoría de los socios comerciales de Glencore en las transacciones de commodities son privados, por lo que los requisitos para revelar información son menos estrictos.
     
    “Tuvieron que moderar sus previsiones” sobre sus operaciones de corretaje, dice Nik Stanojevic, analista de renta variable de Brewin Dophin Ltd., una gestora de patrimonio privado de US$40.000 millones y un inversionista relativamente pequeño de Glencore. “Eso es un aspecto muy negativo”.
     
    Glencore dice que ha reducido su endeudamiento y se comprometió a hacer todo lo que estuviese a su alcance para proteger sus calificaciones crediticias de grado de inversión. Sin embargo, el director financiero, Steven Kalmin, reconoció que puede haber factores fuera del control de la compañía que podrían amenazar esa calificación. No obstante, durante una conferencia telefónica con analistas, Glasenberg dijo: “Incluso si caemos un escalón (en la calificación crediticia), no representaría un alto costo para la empresa”.
     
    Glencore tiene una calificación crediticia BBB de Standard & Poor’s, el segundo grado de inversión más bajo en el escalafón de la firma. Una caída por debajo del grado de inversión podría aumentar los costos de financiamiento del negocio de corretaje de Glencore.
     
    “Una deuda neta de US$30.000 millones parece incómodamente alta”, escribieron los analistas del banco de inversión VSA Capital Ltd. “Es probable que sean necesarias acciones mucho más drásticas para fortalecer el estado de cuentas”, añadieron.
     
    Glasenberg informó que Glencore planea reducir su deuda neta a US$27.000 millones a finales de 2016 y mantener el reparto de dividendos.
     
    Glencore mantuvo su dividendo interino (anunciado y pagado antes del ciclo anual de resultados de una empresa) en seis centavos por acción.
     
    Kalmin, el director financiero, aseveró que no descarta reducir el dividendo para salvar la calificación crediticia de la firma.
     
     
    Fuente: WSJournal.com
  • Glencore prepara demanda contra el Estado

    Cargue Carbon WGlencore inició contra el Estado colombiano una reclamación internacional por cuenta de una condena de la Contraloría. El proceso está en etapa de arreglo directo; si no se logra, se podría convertir en la primera demanda bajo los acuerdos de protección a la inversión.
     
    Por estos días, el escándalo por los supuestos sobrecostos en la Refinería de Cartagena (Reficar) puso en el radar a la multinacional suiza Glencore, pues ella –junto con Ecopetrol– inició el proceso pero luego se retiró y vendió su participación a la petrolera colombiana.
     
    Mientras se define el papel que en materia de contratación tuvo en Reficar, Glencore –gigante de los commodities– volverá a ser noticia en Colombia, pero no por la refinería.
     
    En marzo se vencen los seis meses de plazo para que Glencore y el Estado colombiano lleguen a un acuerdo con relación a una reclamación internacional que inició la empresa suiza por un fallo que profirió la Contraloría General de la República. Si no se alcanza el acuerdo, este sería el primer caso de una demanda internacional contra el Estado colombiano al amparo de la protección a la inversión que Colombia ha firmado con otros países, en este caso con Suiza.
     
    El proceso se da en un momento muy complejo para la economía colombiana, cuando se busca atraer más inversión y proyectar una imagen de estabilidad jurídica.
     
    La historia
     
    En el primer semestre del año pasado, la Contraloría General de la República sancionó a la minera de carbón C.I. Prodeco (filial de Glencore en Colombia) y al exministro de Minas y Energía, Hernán Martínez Torres, por una cifra superior a los $60.000 millones, porque el ajuste en el contrato de concesión –un otrosí firmado en 2010– redujo los ingresos del Estado por concepto de regalías.
     
    Los antecedentes del fallo se remontan a finales de la década pasada, cuando Prodeco solicitó la renegociación de su contrato de concesión a la autoridad minera, en ese momento Ingeominas, considerando que su pago por regalías era mayor al de otros operadores y que las condiciones en las que se había firmado el contrato a finales de los años 80 eran distintas en materia de precios y expectativas del negocio.
     
    Prodeco buscaba con la negociación (ver abajo) un escenario más favorable para desarrollar sus inversiones –estimadas en unos US$1.000 millones– y planes de expansión que la llevarían a duplicar su producción y a incluir en este programa la realización del puerto.
     
    La empresa consideraba que, si bien disminuía la entrega de regalías en los primeros años mientras se realizaban las obras y se adecuaba la mina para el aumento en la producción, ese valor se compensaba en los siguientes, gracias precisamente a ese incremento en la producción.
     
    El proceso de negociación avanzó con muchos contratiempos. Por un lado, Ingeominas, que en principio había dado vía libre al acuerdo, lo revocó y es en esa instancia donde aparece el entonces ministro Hernán Martínez para concretarlo, de acuerdo con la información de personas vinculadas al proceso.
     
    Esta no es la única participación de minería a gran escala que tiene Glencore en el país: es la dueña de 33% de Cerrejón, en donde sus socios son, en el mismo porcentaje, Anglo American –que ya anunció la decisión de vender esta participación– y BHP Billiton.
     
    La Contraloría no avaló el ajuste con Prodeco y en la sanción advirtió que “antes de implementar los cambios consagrados en el otrosí, el Estado recibía $129.512 millones, y tras este ajuste se pasó a $77.298 millones”, afectando a su juicio los intereses del Estado, como consecuencia de los cambios en el cálculo para liquidar las regalías básica, adicional y compensación por ingresos brutos para la producción del año 2010.
     
    Para expertos, la decisión de la multa fue sobre un año específico, y es posible que la Contraloría por el mismo camino se pronuncie por otros años y termine siendo mayor. Pero además, por cuenta del fallo las autoridades tienen que renegociar el contrato. Eso tiene un agravante: una vez producida la condena por responsabilidad fiscal, la posibilidad de discusión de una empresa se reduce sustancialmente porque la ley establece que si se declara responsabilidad fiscal y no paga, esa situación es causal de caducidad del contrato.
     
    “Una vez producida la decisión, y aunque no estaba de acuerdo, pero tenía todas las instancias posteriores, Prodeco tenía que pagar porque no podía poner en riesgo la supervivencia de su contrato”, agrega una fuente.
     
    Glencore consideró que este hecho cambia las reglas del juego y decidió ir a las instancias internacionales, amparado en el acuerdo de protección a la inversión que tienen Colombia y Suiza, argumentando una expropiación.
     
    De acuerdo con las normas, según abogados consultados por Dinero, en toda controversia internacional hay que agotar una instancia de acuerdo directo. Si no se logra, se pasa a la etapa siguiente, que es convocar un tribunal internacional. Fuentes del Gobierno aseguraron que si bien el plazo se vence en marzo, habría la posibilidad de una prórroga en la negociación directa.
     
    Ante la solicitud de esta revista, Glencore y el Gobierno no se pronunciaron, razón por la cual tampoco se conoce, hasta el momento, la pretensión de la minera.
     
    Para el Gobierno este proceso se convierte en uno de los más complejos de su historia. Por un lado, por lo que representa en materia de imagen en momentos en que el país busca atraer más inversión extranjera, tras la caída de los recursos provenientes de la locomotora minero-energética y, por el otro, la incertidumbre en el mundo es cada vez mayor. Además, cuando Colombia busca proyectar una imagen de estabilidad jurídica. “Ya el solo hecho de que alguien considere que es mejor irse a la justicia internacional es un mensaje complicado”, dice un abogado.
     
    Si no hay acuerdo directo, esta sería la primera demanda internacional que tendría el Estado colombiano bajo el esquema de protección a la inversión.
     
    Por otro lado, la complejidad también va frente a la estrategia en el proceso mismo, pues no se trata de una decisión de una entidad administrativa que dependa directamente del Gobierno. Se trata de la Contraloría, un ente de control independiente.
     
    Más allá de este caso puntual, que seguirá su camino legal, la situación abre una puerta para que el camino internacional sea el escenario para dirimir conflictos con el Estado. Ya algunos consideran que otras mineras que se vean afectadas por decisiones como la delimitación de páramos podrían llegar a esta instancia, así como también empresas como Claro y Telefónica, que acaban de ser convocadas a un tribunal de arbitramento por el MinTIC para definir el espinoso tema de la reversión de activos.
     
    La pelea
     
    Cerca de dos años duró la discusión y negociación entre Ingeominas y Prodeco sobre el otrosí No. 8 al Contrato Minero 044/89 del proyecto Calenturitas. El 15 de julio de 2008 Prodeco solicitó a Ingeominas el estudio del contrato para revisar y aclarar el precio base para el cálculo de contraprestaciones, actualizar las cifras para el cálculo de la compensación por ingresos brutos, reemplazar el precio FOB por el precio en boca de mina, cambiar indicadores clave del sector –el ICR por el API2– y aclarar la aplicación de la regalía adicional.
     
    Durante la negociación, Prodeco e Ingeominas tuvieron una controversia jurídica quel fue objeto del Acuerdo de Compromiso suscrito el 21 de mayo de 2009, del cual Prodeco entregó copia a la Contraloría en junio de 2011. El 9 de diciembre de 2009, Ingeominas y Prodeco suscribieron una primera versión del otrosí que recogía la negociación adelantada desde mayo de 2008 hasta diciembre de 2009, pero al día siguiente de su firma, el Consejo Directivo de Ingeominas solicitó recogerlo y revisarlo. Finalmente, en enero de 2010 el otrosí fue suscrito, luego de la revisión final efectuada por solicitud del Consejo Directivo de Ingeominas, el cual tuvo lugar en el despacho del Ministro de Minas y Energía y que contó con su participación.
     
    Dinero.com
  • Glencore produjo 91 millones de tn de carbón en 3T2017 en sus operaciones

    Puerto Nuevo en Santamarta, Colombia, propiedad de ProdecoPuerto Nuevo en Santamarta, Colombia, propiedad de ProdecoGlencore reportó una producción de carbón de 91 millones de toneladas para el 3T17, indicando que estaba en línea con el  mismo períododel 2016, debido a los aumentos esperados por los incrementos  de productividad y la mayor participación de Glencore en ciertas minas se vieron compensadas por los impactos de la acción industrial en Nueva Gales, Y ademas por el aumento inusual en las lluvias  en Colombia. (GLencore es dueña 33% de la mina del Cerrejón en la Guajira Colombiana y de el 100% de Prodeco).
     
     
    La producción australiana de carbón metalúrgico totalizó 4,5 millones de toneladas, lo que representó un incremento de   0,9 millones de toneladas (25%) por encima del período comparable(2016). Glencore informó que esta produccion se vio afectada por problemas geológicos en Oaky Creek. El reinicio de la mina Integra contribuyó con 0.4 millones de tn.
     
    La producción australiana de carbón térmico y  de carbón semiblando fue de 45,5 millones de toneladas y coincidió con el período comparable del año anterior, ya que los aumentos previstos de la mayor participación accionaria en las minas de Newlands y Collinsville, los aumentos de productividad en 1S17 y el aumento gradual de Rolleston, se compensaron por los cierres planificados de minas  y el por impacto de la acción industrial en Nueva Gales del Sur.
     
    La producción de carbón térmico sudafricano de Glencore llegó a 21,6 millones de toneladas. La compañía indicó que esto estaba en línea con el período comparable ya que los mejores resultados operativos en Tweefontein y Goedgefonden se vieron compensados ​​por los cierres  planeados de minas más pequeñas . La producción de Prodeco de 11,7 millones de toneladas fue  1,3 millones de toneladas por debajo del período comparable (2016), principalmente debido al impacto  producido por las lluvias inusualmente fuertes en la región en el segundo y tercer trimestre.
     
    Cerrejón produjo 7.7 millones de TN, lo que estuvo en línea con el período comparable, ya que la servidumbre de las restricciones relacionadas con las emisiones de polvo en 2016, fue compensada por la interrupción relacionada con las fuertes lluvias.
     
    paisminero.co  -Con datos de WorlCoal
     
  • Glencore recauda US$2.500 milones en colocación de acciones

    Bolsa PujaLa compañía que cotiza en Londres ha sido presionada a reducir su deuda neta de casi US$30.000 millones tras la caída en los precios de sus productos clave, el carbón y el cobre
     
    Reuters. La minera y operadora de materias primas Glencore dijo este miércoles que recaudó US$2.500 millones mediante una colocación de acciones como parte de sus planes de reducir la deuda acumulada durante años de rápida expansión.
     
    La compañía que cotiza en Londres ha sido presionada a reducir su deuda neta de casi US$30.000 millones tras la caída en los precios de sus productos clave, el carbón y el cobre.
     
    Glencore anunció la semana pasada planes de disminuir su deuda en un tercio para fines del 2016.
     
    La empresa dijo el martes que planeaba colocar hasta US$1.310 millones en nuevas acciones, lo que representa un 9,99% de su capital.
     
    La venta fue valorada en 125 peniques por acción, dijo Glencore el miércoles, lo que representa un descuento de 2,4% frente al precio de cierre de las acciones de 128,05 peniques el martes.
     
    Los directores y empleados de la compañía han tomado el 22% de las nuevas acciones al tiempo que los ejecutivos intentan apuntalar la confianza del mercado en el negocio.
     
    Glencore también venderá activos y recortará el gasto de capital en un esfuerzo por reducir la deuda.
     
    La estrategia, que incluye planes de cerrar algunas minas de cobre para impulsar los precios, alentó brevemente una escalada en las acciones de Glencore, aunque las preocupaciones sobre un mayor descenso en los precios de las materias primas siguen debilitando los papeles.
     
    Fuente: Americaeconomia.com / Reuters
  • Glencore reporta fuerte caída de utilidad semestral y recorta previsiones para 2015

    Iván GlasenbergIván GlasenbergJohannesburgo. La minera y operadora de materias primas Glencore reportó este miércoles un derrumbe del 29% en sus ganancias del primer semestre debido a la fuerte caída de los precios de los metales y del petróleo, un evento que le llevó a recortar sus estimaciones de utilidades para el año en su división clave.
     
    Glencore, cuya división de intermediación hasta hace poco le brindaba cierta protección de la mala racha que atraviesan los mercados globales de materias primas y otras mineras, dijo que sus ganancias ajustadas antes de impuestos, intereses, depreciación y amortización (EBITDA) llegaron a US$4.600 millones.
     
    La minera redujo también sus pronósticos de ganancias en el negocio de intermediación, llamada también la división de marketing, a partir de la cual espera ahora ganancias anuales antes de intereses e impuestos de entre US$2.500 millones y US$2.600 millones, frente al rango previo de estimaciones de entre US$2.700 millones y US$3.700 millones.
     
    El panorama pesimista revelado el miércoles generaba una acentuada caída de las acciones de Glencore de hasta un 9 por ciento, a mínimos históricos, arrastrando a la baja al índice referencial de la bolsa de Londres FTSE 100.
     
    El precio del cobre, que genera los mayores ingresos para Glencore, se encuentra en mínimos de seis años producto de la fuerte desaceleración de China, uno de los mayores consumidores mundiales de metales y de otras materias primas.
    La compañía dijo la semana pasada que recortaría sus gastos de capital del 2015 a US$6.000 millones desde el rango de entre US$6.500 millones a US$6.800 millones anunciado en febrero. El miércoles, Glencore sostuvo que sus gastos de capital del año próximo no superarían los US$5.000 millones.
     
    Glencore, con sede en Suiza y operaciones de bolsa en Londres, dijo este mes que asumirá un cargo de US$790 millones en sus activos petroleros en Chad debido a la profunda baja de los precios del combustible.
     
    Los precios del crudo han caído debido al exceso global de suministros. El referencial Brent y el crudo en Estado Unidos han perdido más de la mitad de su valor respecto de un año atrás.
     
    Glencore obtiene alrededor de un quinto de sus ganancias a partir de la intermediación de materias primas, que anteriormente le permitía soportar la profunda caída de los precios de los metales y el crudo mejor que otras mineras.
     
    Las ganancias de la división de marketing bajaron un 27% a US$1.200 millones, debido a las difíciles condiciones de las operaciones con materias primas.
     
    El precio del cobre, que genera los mayores ingresos para Glencore, se encuentra en mínimos de seis años producto de la fuerte desaceleración de China, uno de los mayores consumidores mundiales de metales y de otras materias primas.
     
    Las acciones de Glencore, que han perdido cerca de un 40% en lo que va del año, retrocedían un 8,7% a 161 peniques a las 1210 GMT.
     
     
    Reuters
  • Glencore sale a vender, pero no quiere desprenderse de sus joyas agrícolas

    GlencoreLONDRES—El gigante del corretaje y la minería Glencore PLC, en medio de una carrera para reducir su deuda, enfrenta un dilema: ¿cómo desprenderse de activos en momentos en que los acuerdos entre empresas de materias primas escasean y la compañía evalúa vender su negocio de infraestructura agrícola a fondos soberanos y sellar pactos por regalías sobre sus activos auríferos?
     
    Glencore, cuya acción ha sido vapuleada en las últimas semanas, anunció en septiembre un plan para reducir su deuda neta de US$30.000 millones a US$20.000 millones para fin de 2016. Ya ha recortado US$5.000 millones mediante la suspensión del dividendo y la emisión de nuevas acciones y espera conseguir los US$5.000 millones restantes con ventas de activos y recortes de costos.
     
    Cuando la empresa divulgó su plan de reducción de deuda en septiembre, el director financiero, Steve Kelmin, dijo que ventas de activos por US$2.000 millones deberían completarse para fines de 2016. Es una tarea ardua conforme los acuerdos en el sector minero cayeron 43% en el primer semestre frente a igual lapso del año previo, según Ernst & Young.
     
    Una opción es la venta de su negocio agrícola, aunque sería una medida dolorosa. Las ganancias antes de intereses e impuestos de la filial alcanzaron fueron de US$856 millones el año pasado, casi un tercio de las utilidades de la división de comercialización, según la propia compañía. Glencore se estaría desprendiendo de parte de un negocio que hace poco reforzó con la adquisición de la canadiense Viterra en 2012.
     
    Kalmin calificó el interés de otras empresas en su negocio agrícola de “fuerte”. Glencore ha contratado los servicios de Citigroup Inc. y Credit Suisse Group AG para trabajar en la venta de la división, señalan fuentes cercanas. La compañía podría vender hasta un tercio de la filial y está en conversaciones con fondos soberanos y empresas de comercio asiáticas, pero se resiste a desprenderse de una participación de control, indicaron fuente al tanto. Una persona dijo que el valor total de la división agrícola podría ascender a US$12.000 millones.
     
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    a adquisición de Viterra ayudó a Glencore a cumplir su objetivo de aumentar su exposición al corretaje de granos a medida que el crecimiento económico en China y otras economías emergentes impulsaba la demanda de alimentos. El acuerdo fortaleció su posición como uno de los líderes globales en los mercados de granos y oleaginosas.
     
    Avanzar en la reducción de la deuda es importante para restaurar la confianza, señalan tanto inversionistas como analistas. Ante el derrumbe de los precios de los commodities, las acciones de Glencore han perdido más de dos tercios de su valor en lo que va del año. La caída refleja la preocupación de los inversionistas sobre el alto nivel de endeudamiento y la capacidad de la empresa para llevar a cabo su plan de reducción de deuda.
     
    Como parte de una ofensiva comunicacional para frenar la caída de la acción, los ejecutivos de Glencore informaron a Barclays PLC que no están preocupados por una posible rebaja de su calificación de crédito, uno de los temas que más inquieta a los inversionistas, y que, en caso que ello ocurra, se mantendrá competitiva y traspasará cualquier costo a sus clientes, dijo el jueves el banco británico en un informe.
     
    La acción, que cayó 29% el lunes para luego recuperarse el martes y el miércoles, llegó a subir 8% durante la jornada del jueves pero cerró con un retroceso de 0,58% en la Bolsa de Londres.
     
    Incluso si Glencore pierde su calificación de grado de inversión, los costos serían mínimos en un entorno caracterizado por las bajas tasas de interés y el negocio de corretaje de materias primas seguiría siendo competitivo, enfatizaron los representantes de la minera en su reunión con Barclays.
     
    “Estamos realizando y cumpliendo un conjunto de medidas para reducir nuestros niveles de endeudamiento en hasta US$10.200 millones”, afirmó Glencore en un comunicado divulgado el martes y el miércoles.
     
    Un vistazo al mercado del carbón, uno de los productos principales del portafolio de Glencore, sirve para tener una idea de los desafíos que enfrenta.
     
    Glencore es el mayor exportador de carbón térmico, que se utiliza en las plantas de energía eléctrica, y también produce carbón metalúrgico, que se emplea en la producción de acero.
     
    El precio del carbón metalúrgico cayó en septiembre a su menor nivel de los últimos 11 años y acumula un desplome de 73% desde sus máximos de 2011, según la consultora IHS Inc.
     
    “Si el mercado chino continúa su derrumbe como hasta ahora, será difícil que el mercado global de carbón logre algún avance”, dice Matthew Moore, corredor de carbón físico de la holandesa Vattenfall AB.
     
    Goldman Sachs acaba de reducir su proyección para todos los precios del carbón en hasta 23%. El banco de inversión estadounidense prevé que las cotizaciones del carbón térmico sigan en caída hasta 2018 y las del carbón metalúrgico no registren grandes variaciones hasta 2017.
     
    El carbón, al igual que otras materias primas a granel como el mineral de hierro o el manganeso, parece tener suficiente suministro “para años, si no es que décadas”, manifestaron los analistas del banco Macquarie en un informe de fines de septiembre.
     
    Es probable que el siguiente paso en los planes de capitalización sea la venta de parte de su portafolio de proyectos de oro y plata, señalan fuentes al tanto. Los metales preciosos no son activos esenciales para Glencore, pero constituyen una manera expedita de recaudar capital.
     
    En lugar de vender minas, Glencore está en conversaciones para levantar hasta US$1.500 millones en esta clase de acuerdos, en los que recibe dinero ahora a cambio de regalías del oro y la plata que venda en el futuro, dijo una fuente al tanto.
     
    Acordar esta clase de transacciones relacionadas con la producción de metales preciosos debería ser sencillo, dijo Kalmin, el director financiero de Glencore.
     
    La empresa ha estado vendiendo activos mineros menores, como un proyecto de níquel en Brasil, que fue adquirido esta semana por Horizonte Minerals PLC por US$8 millones. También vendió proyectos mineros en Filipinas, República Dominicana y Costa de Marfil a diferentes compradores por un total de US$290 millones en agosto.
     
    —Timothy Puko contribuyó a este artículo.
     
    Por Scott Patterson y Alex MacDonald
     
    WSJournal.com
  • Glencore sale del borde del abismo y los inversionistas esperan que no salga de compras

    La empresa se ha recuperado tras un año de recortes de deuda, ventas de activos y recuperación de precios de algunas materias primas
     
    Ivan Glasenberg, presidente ejecutivo de Glencore PLC, transformó una firma de corretaje en un gigante de los commodities a través del endeudamientoIvan Glasenberg, presidente ejecutivo de Glencore PLC, transformó una firma de corretaje en un gigante de los commodities a través del endeudamientoLONDRES—Tras un año de recortes de deuda, ventas de activos y recuperación de precios de algunas materias primas, Glencore PLC ha regresado desde el borde del abismo. Ahora, los accionistas del gigante de la minería y del corretaje de commodities tienen una nueva preocupación: que el presidente ejecutivo Ivan Glasenberg vuelva a su estilo dispendioso.
     
    Glasenberg fue durante gran parte de la última década el rey de los acuerdos de la industria de commodities, acaparando minas de carbón, cobre y oro de África Oriental a América del Sur y Australia. Cuando la pila de deuda y la caída de los precios de las materias primas golpearon las acciones de Glencore (sólo en un día, el 28 de septiembre de 2015, el título cayó 29%), los inversionistas presionaron a un vapuleado Glasenberg para que redujera el endeudamiento y se desprendiera de minas no rentables. El ejecutivo suspendió el pago de dividendos, despidió trabajadores para bajar costos y recortó la deuda de la empresa a niveles más sostenibles, dicen los inversionistas.
     
    Desde aquella caída libre, las acciones de Glencore han avanzado aproximadamente 180%. Hoy, la empresa con sede en la ciudad suiza de Baar aparece como un serio contendiente en la licitación de varias grandes propiedades, incluyendo activos de carbón que Rio Tinto PLC y Anglo American PLC quieren vender en Australia, dicen fuentes al tanto.
     
    Los inversionistas dicen que Glasenberg tiene trabajo por hacer antes de comenzar a comprar responsablemente, y esperan oír más sobre el ahorro de costos que sobre los gastos cuando la empresa reporte resultados el 24 de agosto.
     
    “En primer lugar, tenemos que terminar el proceso de desapalancamiento [y luego] restaurar el pago de dividendos”, dice David Herro, un gestor de fondos de Harris Associates LP, que controla alrededor de 6% de las acciones de Glencore, por un valor de unos US$2.000 millones.
     
    Herro, quien se hizo con miles de millones de dólares en acciones de Glencore el año pasado cuando los títulos cayeron, afirma que Glencore debe considerar si no tiene más sentido recomprar acciones que comprar nuevos activos. Un portavoz de Glencore no quiso comentar.
     
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    Glasenberg convirtió a Glencore de una firma de corretaje a una de las mayores mineras del mundo, con acuerdos como la adquisición del productor de carbón Xstrata en 2013 por US$29.500 millones. Pero en los últimos dos años, la caída de los precios de las materias primas hizo fracasar sus grandes apuestas. A pesar del repunte de este año, el carbón se mantiene bajo presión debido en parte a los intentos de todo el mundo de frenar el calentamiento global mediante la reducción de las emisiones de carbono de las centrales eléctricas que consumen este mineral.
     
    Glencore perdió US$5.000 millones en 2015. Sus acciones siguen más de 60% por debajo de su precio de salida a bolsa de 2011.
     
    La situación de Glencore ha mejorado desde el año pasado, cuando Glasenberg tenía que defenderse de inversionistas temerosos de que la firma fuera un barril de pólvora a punto de explotar.
     
    A finales de 2015, la deuda neta de Glencore (que no incluye los miles de millones de dólares de los préstamos con los que alimenta su operación de corretaje) había bajado a US$25.900 millones, frente a US$29.600 millones a mitad de año. Glencore dice que planea reducir la carga a entre US$17.000 millones y US$18.000 millones hacia finales de 2016. “La gerencia está haciendo exactamente lo que debería estar haciendo”, dice Herro.
     
    La semana pasada, Glencore reportó una menor producción de cobre, carbón y zinc en el segundo trimestre en comparación con el mismo período del año anterior, debido en gran parte a los cierres voluntarios de minas.
     
    Con una emisión de acciones, Glasenberg recaudó US$2.500 millones y consiguió otros US$1.400 millones en un par de negocios streaming, que dan dinero en efectivo por adelantado a cambio de oro o plata en el futuro. La suspensión del pago de dividendos le ha permitido ahorrar unos US$2.400 millones en efectivo. Para el segundo semestre, Glencore dice que espera acreditar otros US$3.130 millones por la venta de casi la mitad de sus operaciones agrícolas y otros US$100 millones por la venta de un yacimiento de oro en Kazajistán.
     
    Glencore también explora la venta de otra mina de oro en ese país que podría alcanzar US$2.000 millones, así como activos ferroviarios australianos que podrían dar otros US$750 millones o más, según los analistas.
     
    Charl Malan, gerente de cartera de Van Eck Global, que posee unos US$200 millones en acciones de Glencore, dice que antes de embarcarse en nuevas inversiones, la compañía debería reducir aún más su deuda y pagar dividendos. Glencore, señala, debe restaurar el dividendo en algún momento del próximo año, dependiendo de los precios de las materias primas. “La gerencia no va a estar motivada por un ‘quiero más carbón, quiero más cobre,’”, dijo. “La cúpula gerencial se verá motivada por lo que es mejor para los accionistas”.
     
    Uno de los riesgos es que los precios de los commodities caigan. Algunos analistas dicen que una ronda de estímulo de China este año ha impulsado los precios, pero que estos podrían caer una vez que se agote ese estímulo.
     
    Otros inversionistas albergan preocupaciones sobre el valor a largo plazo del carbón, en el que Glencore dice que podría invertir más. Bruce Duguid, socio de Hermes Investment Management, dice que a sus clientes con inversiones en Glencore les preocupa que la firma no haya calculado adecuadamente los riesgos de las políticas destinadas a frenar el calentamiento global. Glencore señaló que espera que la demanda de carbón térmico, que se utiliza en la generación eléctrica, crezca durante años, especialmente en el sudeste asiático.
     
    “Nos preocupa la idea de que se pueda predecir el mundo con gran confianza, considerando que la caída de las materias primas que acaba de ocurrir se basó en la falta de comprensión de la demanda”, señala Duguid.
     
    Por Scott Patterson y Alex MacDonald
     
    WSJournal.com
  • Glencore se defiende de denuncias internacionales

    Cargue Carbon WLa multinacional Glencore, con sede en Suiza, que actualmente es dueña del 33 por ciento de las minas Cerrejón (La Guajira), Prodeco S. A., Carbones la Jagua, Consorcio Minero Unido y Carbones El Tesoro, que concentran su actividad principalmente en el Cesar, es acusada por organizaciones internacionales de mentirle a Colombia y degradar el medio ambiente.
     
    Las organizaciones Pensamiento y Acción Social (PAS) y el Grupo de Trabajo Suiza – Colombia (ASK) presentaron un informe después de una investigación de cuatro años. La pesquisa inició en 2010 y culminó en 2014, y durante ese tiempo detectaron graves problemas. Según la denuncia, la empresa que es la mayor comercializadora del mundo en la compraventa de materias primas como cobre, zinc, plomo y carbón, no reportó los datos reales en los informes de sostenibilidad.
     
    Uno de los descubrimientos del documento se refiere a que la compañía habla de que el 30 por ciento del precio del carbón se queda en el país en regalías, impuestos o inversión en responsabilidad social empresarial. Sin embargo, una auditoría independiente observó que en 2012 Glencore aportó sólo el 9 por ciento en impuestos y regalías, y, si se compara esa cifra con sus ventas brutas, no llega ni al dos por ciento.
     
    Manifestaron por medio de un comunicado que, en efecto, Prodeco ha sido considerado por el Ministerio de Trabajo como la filial dominante debido a la ausencia de una relación de asociación y subsidios entre las otras tres.
     
    Lo ambiental
     
    Frente al tema ambiental, dice el informe, se incluyen “graves y reiteradas infracciones a la legislación nacional”.
     
    Por ejemplo, los tapones a caños o la desviación de cuatro ríos sin autorización de la autoridad competente.
     
    Fue el caso del río Calenturitas, que desemboca en el río Cesar y este llega a la ciénaga La Zapatosa, que se salió del trazado permitido que era de 13.5 kilómetros, según un proceso sancionatorio de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla). Sumado a esto, el informe de sostenibilidad ambiental de Glencore mostraba una inversión del 10 por ciento para el ambiente, pero el estudio asegura que es un poco más del cuatro.
     
    Finalmente, más de 60 quejas y sanciones laborales se han presentado por parte del Ministerio de Trabajo por situaciones como persecución sindical, violación a la seguridad industrial. El informe ‘Sombra de Sostenibilidad de las Operaciones de Glencore en Colombia’ cuenta con 236 páginas.
    Defensa
     
    La empresa Glencore y su filial en Colombia, Prodeco, se defendieron ante las graves acusaciones de Pensamiento y Acción Social (PAS) y el Grupo de Trabajo Suiza – Colombia (ASK). Aseguran que el informe publicado contiene información “inexacta o incorrecta”, que ha sido interpretada de manera equivocada por los autores o que ha sido citada fuera de contexto.
     
    Señalan que en marzo del 2015, por invitación de la compañía, y como parte de su compromiso de interactuar de forma abierta con sus grupos de interés, Prodeco y el CEO de Glencore Ivan Glasenberg, recibieron a las ONG, ASK y PAS, como parte de una delegación.
     
    “Por más de 10 meses Prodeco ha intercambiado información con estas organizaciones de manera abierta. Este intercambio ha incluido visitas por parte de estas organizaciones a las operaciones mineras en el Cesar”.
     
    Frente al tema ambiental, aseguran que la Anla no ha encontrado ninguna evidencia de desechos tóxicos en el río Calenturitas, “y Prodeco no es objeto de ninguna investigación a ese respecto”.
     
    Informaron que a la fecha el grupo Prodeco ha reforestado cerca de 800.000 árboles y rescatado y reubicado cerca de 16.000 animales. En 2014 cerca de 850 hectáreas de tierra fueron rehabilitadas.
     
    Glencore cuenta con operaciones en más de 50 países, casi 200.000 empleados y 150 minas y sitios de producción.
    El informe de sostenibilidad ambiental de Glencore mostraba una inversión del 10 por ciento para el ambiente, pero el estudio asegura que sólo es un poco más del cuatro.
     
     
    Por Carlos Mario Jiménez - elpilon.com.co
  • Glencore Sube Estimaciones Para Negocio Comercial Y Cree Que Autos Eléctricos Impulsarán Demanda

     

    Auto Electrico(1)LONDRES (Reuters) - El grupo minero Glencore elevó el jueves su pronóstico de ganancias para su negocio comercial, citando unos mayores precios de las materias primas, y dijo que el creciente uso de vehículos eléctricos y la demanda de almacenamiento energético aumentarán los pedidos de sus productos.

    Después de la caída de los precios de las materias primas en el periodo 2015-2016, las grandes mineras globales han mejorado sus balances para retornar a la senda de crecimiento. Glencore redujo su deuda y también tiene una mezcla de activos que podrían ayudarla a beneficiarse de un auge de los autos eléctricos.

    La compañía subió su pronóstico de ganancias ajustadas antes de intereses e impuestos (EBIT) en su negocio comercial en 100 millones de dólares, a un rango de entre 2.400 y 2.700 millones de dólares.

    "Con los precios más altos de las materias primas, nuestro negocio de comercialización funciona mejor", dijo el presidente ejecutivo de Glencore, Ivan Glasenberg, en una conferencia telefónica.

    "El potencial de desarrollo de vehículos eléctricos y el almacenamiento de energía podrían habilitar nuevas fuentes de demanda por materias primas incluyendo cobre, cobalto, zinc y níquel", explicó el ejecutivo.

    Las ganancias estructurales ajustadas del primer semestre, o el EBITDA, subieron un 68 por ciento, mientras que el EBIT creció un 334 por ciento con respecto al año anterior. La deuda neta, en tanto, cayó 1.600 millones de dólares desde fines de 2016 a 13.900 millones de dólares.

    Las acciones de Glencore, que han subido un 20 por ciento este año para alcanzar su máximo en casi tres años a principios de esta semana, caían un 2,5 por ciento a las 1451 GMT. Los analistas dijeron que los resultados, aunque eran fuertes, estaban ampliamente en línea con las expectativas.

    Fuente: lta.reuters.com

     

  • Glencore y ex jefe de Xstrata están en carrera por minas de Anglo American en Chile

    Los yacimientos chilenos Montos Blancos y Mantoverde podrían cotizarse en conjunto en unos US$1.000 millones, según fuentes bancarias, pero dos fuentes mineras familiarizadas con los depósitos dieron valuaciones conservadoras de US$500 millones.
     
    Mina Lomas-Bayas en Chile- GlencoreMina Lomas-Bayas en Chile- GlencoreSantiago. La minera global Glencore y X2, una firma del ex jefe de Xstrata Mike Davis, son algunas de las compañías que la semana pasada hicieron ofertas por dos minas de cobre de Anglo American en Chile, dijeron fuentes esta semana.
    La firma de inversión británica Audley Capital también estuvo en la primera ronda de oferentes, agregaron las fuentes.
     
    Los yacimientos chilenos Montos Blancos y Mantoverde podrían cotizarse en conjunto en unos US$1.000 millones, según fuentes bancarias, pero dos fuentes mineras familiarizadas con los depósitos dieron valuaciones conservadoras de US$500 millones o menos.
     
    "La fecha límite para enviar ofertas fue hace una semana y X2 está aún en la carrera", dijo una fuente bancaria. "Mike (Davis) está muy interesado en esos activos", explicó.
     
    Una fuente de la industria dijo que aunque Glencore estaba aún en el proceso, era poco probable que hiciera una apuesta suficientemente alta para ganar los activos.
     
    "Ambas minas están hacia el final de su ciclo, aunque con alguna inversión la vida útil de Mantoverde se podría extender", comentó otra fuente. "Pensaría que una firma más pequeña como Audley es más probable que los tome. Ciertamente la conexión de John MacKenzie es fuerte", añadió.
     
    MacKenzie, presidente ejecutivo minero de Audley Capital, fue jefe de cobre de Anglo hasta 2013.
     
    Anglo American, la menor de las mineras globales diversificadas, está bajo presión para salir de algunos activos no esenciales con el objetivo de mejorar sus balances y mantener su calificación crediticia, en momentos en que los precios de las materias primas han caído.
     
    Las firmas declinaron comentar sobre el tema.
     
    Reuters
  • Internacional: Glencore negocia venta de producción futura de Collahuasi

    La canadiense Silver Wheaton es una de las interesadas, la que tiene vigente un acuerdo con Pascua-Lama.
     
    AntofagastaLa drástica caída de las materias primas obligó a las mineras más importantes del mundo a desplegar un amplio abanico de estrategias para sortear el “chaparrón”, en especial las que poseen un alto nivel de deuda. Es así como, una vez maduros los planes de contención de costos, pasaron a la venta de activos y hasta la paralización de producción cara.
     
    Pero la prolongación de la baja cotización de los commodities las hizo recurrir a otros instrumentos, como contratos de venta de producción futura.
     
    Ese sería el caso de Glencore, que estaría negociando un contrato por la producción de oro y plata del porcentaje que le corresponde a su participación en Collahuasi, la segunda mina privada más importante del país.
     
    La suiza posee el 44% de la faena emplazada en Iquique, compartiendo el control con Anglo American, que ostenta igual participación. El resto está en manos de un consorcio de compañías japonesas.
     
    De acuerdo a trascendidos, serían cinco las firmas dedicadas al “streaming” de metales preciosos que negocian con la minera la compra de producción futura de oro y plata de Collahuasi, además de otras dos minas en Perú. Entre las interesadas se encontraría Franco-Nevada, Royal Gold y Silver Wheaton.
     
    Otras fuentes señalan que esta última sería la más probable socia de Glencore, lo que se enmarca en la estrategia de la empresa por reducir deuda y, por ejemplo, ya anunció la enajenación de Lomas Bayas, faena ubicada en el país.
     
    El negocio consiste en el adelanto del pago por los metales preciosos al valor de hoy y, luego, cancelan un precio único y fijo.
     
    Según estimaciones, el negocio de la suiza, sumando las dos minas en Perú y Collahuasi, llegaría a US$ 1.400 millones. Consultados por esta información, desde Glencore declinaron referirse al tema.
     
    Más allá del cobre
     
    Collahuasi es una de las principales productoras de cobre del mundo, pero como subproductos también obtiene molibdeno, plata y oro.
     
    Aunque el metal rojo es por lejos la principal fuente de ingresos, los subproductos generan flujos nada despreciables. En 2014 las ventas de cobre totalizaron US$ 2.903 millones, mientras que por la plata obtuvieron US$ 84 millones y oro US$ 21,7 millones.
     
    Al primer semestre, en tanto, el cobre explicó US$ 938,6 millones de sus ingresos, mientras que la plata sumó US$ 30,9 millones y el oro US$ 8 millones.
     
    Silver Wheaton y Pascua-Lama
     
    La más cercana para cerrar un acuerdo con la suiza es Silver Wheaton, una vieja conocida de faenas en Chile, aunque con poca suerte.
     
    La compañía, con sede en Vancouver, firmó en su minuto un contrato de streaming de plata con la también canadiense Barrick para el proyecto binacional Pascua-Lama, el que hoy se encuentra detenido en su construcción y sin planes en el corto plazo para reactivarse.
     
    El contrato fue firmado en 2009 y consistía en la venta del 25% de la producción de plata por toda la vida útil de la mina. Pese a los problemas en la construcción del proyecto, el acuerdo sigue vigente, aunque fue readecuado en los últimos meses.
     
    Eso sí, Barrick tiene vigente el acuerdo con Silver Wheaton por la producción del 100% de la plata por ocho años y medio en Laguna Norte y Pierina (Perú) y Veladero (Argentina).
     
    El contrato de Teck
     
    Ventas de producción futura a través de una mina que opera en Chile, también la tomó otra minera que tiene un objetivo de reducción de deuda. Se trata de la canadiense Teck, la que acordó un contrato offtake de oro de largo plazo con Royal Gold para su producción en Carmen de Andacollo (Coquimbo).
     
    Con este trato la minera aumentó su disponibilidad de caja en cerca de US$ 162 millones como resultado del inicio de este acuerdo de offtake y al haber finalizado otro acuerdo distinto de royalty con Royal Gold.
     
    Este contrato consideró el pago anticipado de US$ 525 millones a Carmen de Andacollo, la que acordó vender y entregar, en forma mensual, una cantidad equivalente al 100% del oro pagable producido desde la mina Carmen de Andacollo hasta que 900.000 onzas hayan sido entregadas, y a partir de entonces, el 50%.
     
    Como comunicó Teck en su minuto, la compradora también pagaría un precio efectivo del 15% del precio promedio mensual del oro al momento de cada entrega.
     
    La racionalización de la faena
     
    Para disminuir los costos, Collahuasi tomó la decisión a fines de septiembre de recortar en 30 mil toneladas su producción de cobre.
     
    La empresa explicó en su momento que “en línea con el proceso de estabilización de sus operaciones que ha desarrollado en los últimos años, y considerando el complejo escenario de mercado para los commodities a nivel mundial, se encuentra reestructurando sus operaciones”.
     
    Agregaron que “lo anterior supone la reducción de sus operaciones, incluyendo su planta de lixiviación y actividades asociadas, lo que sacará del mercado unas 30.000 toneladas anuales de cobre fino”.
     
    Esto equivale a cerca del 6,4% de las 470 mil toneladas producidas el ejercicio pasado.
     
    La decisión significó, también, un reajuste de su dotación. De acuerdo a estimaciones del mercado, serían 300 personas, de todos los niveles de la organización, desvinculados, lo que presenta cerca del 13% de los 2.549 trabajadores informados, al 30 de junio.
     
    MCH.cl
  • Ivan Glasenberg, un emperador minero en problemas

    Foto de BloombergFoto de BloombergLONDRES—La mañana en la que cerró el mayor acuerdo en la historia de la minería, Ivan Glasenberg sacó un mapa en el que aparecían minas en todo el mundo.
     
    El enérgico presidente ejecutivo de Glencore PLC no podía contener su júbilo. Era el 3 de mayo de 2013 y su compañía de corretaje se acababa de fusionar con Xstrata, una de las mayores mineras del mundo, en una operación de US$29.500 millones. Además, había ganado una lucha en la junta directiva por el control de la empresa combinada.
     
    El mapa detallaba su nuevo y creciente imperio, que abarcaba minas de cobre, carbón y zinc, entre otras. Marcó con un círculo las minas de sus competidores que podía añadir a su colección.
     
    “No les quepa la menor duda que seré oportunista”, dijo a un grupo de reporteros y editores de The Wall Street Journal en la sede de Glencore en Londres. “Compraremos todo, si tiene sentido desde el punto de vista económico”.
     
    Luego fue más cauto. “¿Seguirán siendo fuertes los precios de los commodities para justificar la cantidad de dinero que estamos invirtiendo en una compañía con activos tan abundantes?”, se preguntó. “¿Hicimos lo correcto? Es mi principal temor”, reconoció.
     
    Más de dos años después, tales temores se han vuelto realidad para Glencore, el conglomerado minero más vapuleado por el derrumbe de los precios de materias primas como el cobre y el carbón.
     
    En el primer semestre de este año, Glencore arrojó una pérdida de US$676 millones y su alto endeudamiento ha ahuyentado a los inversionistas. Su acción ha perdido casi tres cuartos de su valor desde la compra de Xstrata. Ahora trata de detener la hemorragia con la venta de activos y la reducción de su deuda. Glencore anunció el mes pasado la suspensión de dividendo y una emisión de acciones por US$2.500 millones.
     
    Durante años, el estilo intrépido y la franqueza de Glasenberg conquistaron a los inversionistas y exasperaron a sus rivales. No obstante, sus dos mayores apuestas, la salida a bolsa de Glencore y la adquisición de Xstrata, no han dado los frutos esperados. La minera ha perdido casi 83% de su capitalización de mercado desde su debut bursátil, en 2011.
     
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    Glasenberg no se ha quedado de brazos cruzados. Ha volado alrededor del mundo para visitar minas, oficinas de corretaje y bancos. En ocasiones, aterriza en dos países en un día para recabar información y aplacar los nervios de los banqueros, los inversionistas y los empleados.
     
    Quienes han hablado con él, señalan que conserva el optimismo y la confianza. Su mensaje es que la reacción de los mercados ha sido exagerada y que el pánico es un efecto secundario de cotizar en bolsa, aunque también ha resaltado los riesgos de asumir demasiada deuda y poseer minas en momentos en que los precios de los commodities son bajos.
     
    Glencore dijo el martes que su negocio “sigue siendo robusto en lo operacional y lo financiero”. Glasenberg despachó un equipo de finanzas a las oficinas de Barclays, en Londres, que les dijo a los tenedores de bonos que sus temores acerca de una rebaja de la calificación crediticia de Glencore son exagerados.
     
    Los bancos que trabajan con Glencore insisten en que las finanzas de la minera son sólidas y que hay un plan en marcha para reducir la deuda, pero que la reacción del mercado ha sido irracional.
     
    La junta directiva de Glencore también trata de reforzar la confianza. Su presidente, Tony Hayward, compró acciones por US$138.000. Otro integrante, el ex presidente ejecutivo de Morgan Stanley, John Mack, hizo lo propio por US$673.000 la semana pasada. Los ejecutivos de Glencore invirtieron alrededor de US$540 millones en la compra de acciones cuando la empresa emitió nuevo capital.
     
    Glasenberg sigue sosteniendo ante los inversionistas que la fusión con Xstrata fue una movida excelente, al aportar un robusto flujo de caja y ganancias, según fuentes cercanas a las conversaciones.
     
    El ejecutivo adoptó una estrategia inusual para gestionar sus proyectos mineros. Apostó a que su equipo de corredores podría extraer grandes ganancias al vender la producción de un imperio de minas de segundo y tercer nivel adquiridas a precios de liquidación. Glencore tenía escala —en 2011 comercializaba 60% del zinc, 50% del cobre y 45% del plomo del mundo—, de lo que sus operadores podían sacar provecho con su conocimiento de la oferta y la demanda.
     
    El enfoque funcionó bien durante el auge de las materias primas, cuando la cotización del cobre, el oro, el mineral de hierro y otros commodities se disparó. No obstante, el fin del boom redujo la demanda y dejó al descubierto las ineficiencias y los altos costos de numerosas minas del conglomerado. Los inversionistas volcaron su atención hacia la deuda neta de Glencore, que al 30 de junio ascendía a US$29.600 millones, sin contar el endeudamiento del negocio de corretaje.
     
    Las mineras anglo-australianas Rio Tinto PLC y BHP Billiton Ltd. han tenido un mejor desempeño, pese al derrumbe del precio del hierro, su principal commodity. Las deudas netas de BHP y Rio Tinto rondan los US$24.400 millones y US$13.700 millones, respectivamente, pero ninguna de las dos tiene grandes operaciones de corretaje que dependen de una calificación de grado de inversión, que Glencore corre el riesgo de perder. El año pasado, con los precios de los commodities ya golpeados, el ejecutivo apostó a una fusión con Rio Tinto, que esta rechazó.
     
    Glasenberg “siempre ha tenido una tolerancia muy alta por el riesgo, y ahora eso lo ha perjudicado”, señala Anthony Sedgwick, gestor de fondos de Abax Investments en Sudáfrica y ex inversionista de Glencore.
     
    Glasenberg es uno de los mayores accionistas de Glencore tras haber conservado una participación de casi US$10.000 millones en la salida a bolsa en 2011, ahora valorada en unos US$1.700 millones.
     
    Carmignac Gestion Group, una gestora de activos francesa que fue hasta el año pasado uno de los mayores tenedores de bonos de Glencore, vendió la mayoría de sus posiciones en acciones y bonos ante los temores en torno a la deuda de la minera y el impacto del menor crecimiento de China sobre los commodities. “Sentimos que el apalancamiento operacional y financiero sigue siendo muy alto en el entorno actual”, dice Simon Lovat, analista de Carmignac.
     
    Nacido en Sudáfrica en 1957 y criado en Johannesburgo, Glasenberg se incorporó en 1984 a la firma de corretaje del controvertido financista Marc Rich. Allí ascendió rápidamente para en 1990 tomar control de las operaciones globales de carbón del grupo. En 1994, Glasenberg y un grupo de ejecutivos le compraron la firma a Rich y lanzaron Glencore.
     
    Hasta entonces, la firma de corretaje había evitado ser propietaria de grandes activos mineros, a los que los operadores veían como imprevisibles y sujetos a los derrumbes de precios. Sin embargo, Glencore, bajo la dirección de Glasenberg y el entonces presidente ejecutivo, Willy Strothotte, exhibió un apetito por acuerdos mineros en lugares impredecibles y riesgosos. En 1995, se quedó con un proyecto carbonífero en Colombia cuando el país enfrentaba una sangrienta guerra contra el narcotráfico. Dos años después, compró una participación mayoritaria en una compañía en la antigua república soviética de Kazajistán, además de activos mineros en la Sudáfrica que emergía de décadas de apartheid.
     
    Glencore se convirtió en la compañía a la que había que acudir para vender activos que otros no querían, dice Dick Evans, ex presidente ejecutivo de Alcan Inc., el gigante del aluminio.
     
    Glasenberg, a quien le gusta decir que comprará “cualquier cosa si el precio es bueno”, justifica esas adquisiciones diciendo que pueden proveer buen retorno sobre el capital si los precios son favorables.
     
    Si las calificadoras de riesgo ponen la deuda de la compañía en territorio chatarra, las operaciones de corretaje podrían verse seriamente afectadas. Glasenberg y un equipo de ejecutivos de finanzas han lanzado una ofensiva para aplacar tales dudas. Hace unas semanas viajaron a Estados Unidos para reunirse con inversionistas y fondos de cobertura. Ahí escucharon sus serias preocupaciones. Si la cotización del cobre, un metal clave en el portafolio de la empresa, seguía cayendo, las ganancias de Glencore serían demasiado bajas en relación con su deuda, dijeron fuentes al tanto de las reuniones. El mensaje: Glencore tenía que recortar su deuda sin dilación.
     
    Los ejecutivos de Glencore insistieron en que los niveles de ganancias y deuda eran adecuados y dudaron que los precios del cobre cayeran mucho más, pero acordaron calmar a los inversionistas.
     
    Después de un repunte inicial, la acción prosiguió su caída. El desplome de 27% de la acción el lunes pasado golpeó a los inversionistas y sembró dudas acerca de sus efectos en los mercados financieros y de commodities. Glencore trató de convencer a los inversionistas que no había nada anómalo.
     
    Incluso en medio de la tormenta, Glasenberg había estado estudiando su próximo gran negocio. Glencore ha estado en conversaciones para hacer una oferta por unos US$3.000 millones por activos de carbón que Rio Tinto puso en venta, según fuentes cercanas.
     
    —Alex MacDonald contribuyó a este artículo.
     
    Por Scott Patterson y John W. Miller
     
     
    Fuente: WSJournal.com
     
  • La estrategia de Glencore, en la mira del mercado

    IvanGlasenbergDesde que salió a bolsa en 2011, la acción de Glencore PLC ha perdido más de 60% de su valor. La caída es una muestra del alto precio que las empresas mineras están pagando por el desplome de las materias primas y una señal de que algunos inversionistas cuestionan la estrategia del gigante minero.

    A comienzos de la semana pasada, la acción de la empresa con sede en Baar, Suiza, cayó por primera vez a menos de 2 libras esterlinas (US$3,12), muy por debajo de las 5,30 libras que cotizaba en mayo de 2011. Entre el viernes y ayer se recuperó levemente.

    El descenso contradice las previsiones del presidente ejecutivo de Glencore, Ivan Glasenberg. En una entrevista con The Wall Street Journal meses después de la oferta pública inicial, el ejecutivo dijo que el precio de las acciones se cuidaría por sí solo a medida que se generaran ganancias.

    Luego de sufrir una devastadora pérdida neta de US$8.050 millones en 2013, Glencore cerró el año pasado con una utilidad neta de U$2.310 millones. Pero el precio de su acción se desinfló desde entonces debido a las expectativas de que las ganancias del primer semestre de la compañía se vean afectadas por la caída de los precios de las materias primas, en particular el cobre, el carbón y el níquel. La compañía tiene previsto dar a conocer sus resultados del primer semestre el 19 de agosto.

    Durante los últimos 12 meses, su acción ha caído 44%, comparado con un descenso de aproximadamente 25% de la de Rio Tinto PLC y BHP Billiton Ltd., dos de sus principales competidores.

    Rio y BHP han sufrido por su exposición masiva al desplome de los precios del mineral de hierro, que llegaron recientemente a un mínimo de más de una década. Se suponía que Glencore, que no tiene operaciones de extracción de mineral de hierro, se beneficiaría por tener una cartera más diversificada de materias primas, que incluye cobre, carbón y zinc. Pero la debacle de estos commodities, que han caído también a mínimos de varios años, echó por tierra ese pronóstico.

    Glencore “[no es del tipo de] empresa que pueda desempeñarse en un entorno de caída de precios de las materias primas”, dijo Nik Stanojevic, analista de acciones de Brewin Dolphin, una administradora británica de patrimonio que maneja US$37.000 millones. “Sus operaciones mineras son más [caras] que las de productores de menor costo [y] tiene una deuda mucho más alta” que rivales como Rio y BHP, dijo el analista.

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    Brewin Dolphin, que compró acciones de Glencore después de su oferta inicial de 2011, ha reducido su participación a sólo 2,1 millones de acciones.

    Glencore declinó hacer comentarios para este artículo.

    Fundada por Marc Rich, un financista condenado en EE.UU. por evasión fiscal y posteriormente perdonado por el presidenteBill Clinton, Glencore ha sido una de las mayores y más exitosas corredoras de materias primas del mundo. Pero al sacarla a la bolsa, Glasenberg —quien ganó cerca de US$10.000 millones con la operación— llevó por un rumbo nuevo a una compañía que por mucho tiempo había evitado ser el centro de atención. En 2012, Glasenberg hizo una oferta de US$29.500 millones por el gigante minero Xstrata. Al año siguiente, cuando se concretó la compra, Glencore se convirtió en una de las mayores mineras del mundo.

    La fórmula secreta de la compañía, dicen ejecutivos de Glencore, es su brazo de corretaje o marketing, que según ellos puede producir ganancias sin importar en qué dirección vaya el mercado, llevando así a la firma por delante de sus competidores. Este brazo ayudó a impulsar las ganancias el año pasado, cuando los bajos precios del petróleo permitieron a los corredores comprar crudo barato y lograr altos precios de reventa en contratos futuros.

    El pobre desempeño de Glencore desde su salida a bolsa destaca lo brutal que el colapso de los precios de las materias primas ha sido para las mineras. La caída se aceleró en los últimos doce meses. En ese período, el Índice de Commodities Goldman Sachs S&P perdió 40%, un lapso en el que el Promedio Industrial Dow Jones tuvo una ganancia de aproximadamente 6%.

    Una serie de factores están detrás de la caída de los commodities, pero la desaceleración económica en China es de lejos el más importante. Durante el llamado súper ciclo de las materias primas de la última década, cuando la creciente demanda del gigante asiático llevó los precios a valores récord, las mineras gastaron miles de millones de dólares con la esperanza de que ese auge durara muchos años.

    Desde 2001, la industria minera mundial ha gastado más de US$1 billón en nuevos proyectos, según un informe de julio de Goldman Sachs Group Inc. Con la compra de Xstrata, Glencore hizo una de las mayores apuestas.

    Proyectos lanzados durante el auge comenzaron a entrar en funcionamiento justo cuando los precios colapsaban, vertiendo así mayores recursos en el mercado como sal en una herida. Los precios cayeron aún más y dieron lugar a pérdidas masivas, incluyendo una rebaja de US$7.500 millones en el valor contable de Glencore, en gran parte debido a la compra de Xstrata. Desde 2008, las principales 40 empresas mineras del mundo han acumulado rebajas en su valor en libros de US$190.000 millones, con un máximo de US$57.000 millones en 2013, según PricewaterhouseCoopers.

    Algunos inversionistas ven los problemas accionarios de Glencore como una oportunidad de compra. “Estamos en el ojo de la tormenta en todo lo relacionado con materias primas”, dijo Richard Buxton, jefe de renta variable británica en Old Mutual Global Investors (Reino Unido), que según FactSet posee 26,8 millones de acciones de Glencore. Buxton dijo que recientemente compró más acciones de Glencore. “Creo que el mercado está completamente en pánico”, señaló.

    En los próximos días, los inversionistas podrán dar un vistazo al desempeño de Glencore, cuando la compañía presente el jueves su informe de producción del primer semestre, y luego el 19 de agosto el reporte de ganancias del mismo período.

    “Me gustaría ver un enfoque continuado en la mejora de gestión del capital, reducción de costos y un menor gasto de capital [para] mejorar el flujo de caja y el balance general y en última instancia devolver valor a los accionistas”, dijo Charl Malan, analista sénior de metales y minería y gerente de cartera en Van Eck Global, que según FactSet posee 63,6 millones de acciones de Glencore.

    Por ALEX MACDONALD

    Fuente; WSJournal.com

     

     
  • Las pesadillas de las mineras están cerca de hacerse realidad

    Compañías están haciendo esfuerzos para disminuir la cantidad de caja retenida dentro del balance, ya que esto permite ahorrar y enfrentar mejor el ciclo de bajos precios de los metales.
     
    AntofagastaLONDRES— Ivan Glasenberg, presidente ejecutivo de Glencore PLC, rechazó las predicciones de que el cobre caería por debajo de US$4.000 la tonelada, diciendo que era el precio de un escenario apocalíptico. Sam Walsh, presidente ejecutivo de Rio Tinto PLC, dijo el año pasado que la idea de que la cotización del mineral de hierro descendería a US$30 por tonelada era propia de “fantasilandia”.
     
    No fueron los únicos. “Una cosa es cierta, el precio (del mineral de hierro) no va a caer por debajo de US$110 la tonelada en forma sostenida”, proclamó en abril de 2014 José Carlos Martins, entonces director ejecutivo de metales ferrosos de la brasileña Vale SA.
     
    Desde que Glasenberg realizó tales comentarios en septiembre del año pasado, los precios del cobre se han desplomado 20% y llegaron a US$4.300 la tonelada. En los últimos días han repuntado y rondan los US$4.500, pero un creciente número de analistas proyecta que pronto caerán por debajo de US$4.000 la tonelada.
     
    El mineral de hierro se negociaba a más de US$60 por tonelada cuando Walsh hizo los comentarios en febrero de 2015, pero en las últimas semanas ha descendido por debajo de US$40 la tonelada, y ahora US$30 no parece tan lejano. El viernes cerró en US$41,50 y algunos analistas dicen que este año el precio podría retroceder a menos de US$30 la tonelada.
     
    Voceros de Glencore y Rio Tinto no quisieron comentar al respecto. Martins dejó Vale en noviembre de 2014.
     
    El declive vicioso de los precios de las materias primas está poniendo de cabeza las principales empresas de commodities del mundo y desbaratando sus planes para hacer frente al peor derrumbe en décadas. Algunas de las mayores mineras han suspendido sus dividendos, eliminado miles de millones de dólares en deuda y recortado la producción en millones de toneladas luego de que sus pronósticos sobre hasta dónde podían caer los precios de las materias primas resultaron fallidos.
     
    “He pasado por el infierno”, dijo en octubre durante una conferencia sobre metales en Londres Richard Adkerson, presidente ejecutivo de Freeport McMoRan Inc., en referencia a una canción de Rodney Atkins. “Si está atravesando el infierno, siga adelante”.
     
    Se cumplían tres años desde que Adkerson vaticinó en una entrevista con The Wall Street Journal que los proyectos de construcción en China darían lugar a “una demanda muy grande” de cobre, lo que llevó a la empresa a invertir miles de millones en la expansión de su producción y la construcción de grandes minas alrededor del mundo.
     
    En una entrevista realizada la semana pasada, luego responder las preguntas de los analistas tras anunciar una pérdida de US$4.100 millones en el cuarto trimestre, Adkerson enfatizó que Freeport “es muy realista sobre la situación a corto plazo”, pero que espera que los precios se recuperen porque “a diferencia del mineral de hierro y el carbón, el mundo no tiene enormes inventarios de cobre”. Reconoció que si los precios “hubieran estado donde se ubican ahora” no habría invertido de forma tan enérgica en minas de gran tamaño.
     
    Las previsiones de que China absorbería los grandes aumentos en la producción de cobre, hierro y otras materias primas colapsaron. Hace un par de semanas, el país asiático reportó un crecimiento anual del PIB de 6,9%, su avance más débil en 25 años.
     
    No se trata única y exclusivamente de que China esté comprando menos. Una de las razones detrás del desplome de los precios y el declive de la capitalización bursátil es la incertidumbre que impera entre los productores y operadores de Occidente sobre las cifras exactas de producción y consumo del país asiático, dice Scott Stewart, ex operador de Glencore y ahora presidente ejecutivo de Black Hawk Resources Ltd., una empresa de corretaje de aluminio. “Todos sabemos que China está mal”, asevera. “La pregunta es qué tan mal, y la falta de transparencia está causando mucha incertidumbre y sentimientos negativos”.
     
    Las acciones de las mineras están en caída libre. En los últimos 12 meses, los títulos de Anglo American PLC, con sede en Londres, y de Freeport han perdido cerca de 75% de su valor. Los de Glencore han descendido casi 65%, mientras que los de Rio Tinto y BHP Billiton Ltd. han perdido más de 40%.
     
    Los analistas no creen que el dolor ya pasó, debido a que aún ven un aparente desequilibrio entre la oferta y la demanda.
     
    Entre 2005 y 2014, por ejemplo, el suministro de cobre refinado saltó 36%, a 22,5 millones de toneladas, según datos del Grupo Internacional de Estudios del Cobre. Durante el mismo período, el consumo anual de cobre aumentó 38%, a 22,9 millones de toneladas.
     
    Ese crecimiento fue liderado por China, mientras que el consumo cayó en otras partes del mundo, lo que hace que los precios sean hoy más susceptibles a una desaceleración de la demanda del gigante asiático.
     
    Las importaciones totales de cobre de China cayeron 2,2% interanual en 2015, a 8,6 millones de toneladas, el tercer declive anual consecutivo. En términos monetarios, cayeron 19%, a US$38.400 millones. El suministro global del metal refinado subió 1,8% durante idéntico lapso, según el Grupo Internacional de Estudios del Cobre, debido principalmente al aumento de la producción de cobre refinado en China, que trepó 4%. La cotización del cobre retrocedió 7% entre enero y octubre del año pasado.
     
    “Creo que en algún momento tenemos que bajar del umbral de US$4.000”, dice sobre el cobre Robin Bhar, director de investigación de metales de Société Générale SA. “Pienso que tenemos que ver eso porque sería un incentivo para nuevos recortes de producción”.
     
    Ivan Glasenberg, presidente ejecutivo de Glencore. ENLARGE
    Ivan Glasenberg, presidente ejecutivo de Glencore. PHOTO: BLOOMBERG NEWS
    Rio Tinto y otras grandes compañías de mineral de hierro, como BHP Billiton, han sido ampliamente criticadas por inundar el mercado con un exceso de la materia prima, una decisión que en opinión de los críticos como Glasenberg, de Glencore, aplasta los precios a medida que la demanda china se desacelera.
     
    El desplome del hierro ha golpeado las finanzas de las grandes mineras, incluso los productores de bajo costo como Rio Tinto y BHP. Esto eleva las probabilidades de que las empresas tengan que recortar sus dividendos para apuntalar sus balances, algo que parecía impensable hace apenas un mes. Anglo y Glencore ya lo han hecho.
     
    Analistas, sin embargo, dicen que las reducciones en la producción no son suficientes para contrarrestar la caída de la demanda, a pesar de datos recientes sobre un alza del consumo de cobre por parte de China y de la eliminación de 3% del suministro mundial del metal rojo en los últimos 12 meses.
     
    “Necesitamos ver más (recortes de suministro) para que el mercado crea que habrá una escasez de cobre”, dice Matthew Wonnacott, consultor de CRU Group. “No creo que el mercado se vaya a quedar tranquilo hasta que vea sangre”.
     
    Por Scott Patterson, Ese Erheriene y John W. Miller
     
    WSJournal.com

     

  • Lo que se dice en Wall Street: La paradoja de Glencore

    El corazón de los negocios de Glencore encierra una paradoja: esta potencia de los commodities tiene una forma de estabilizar su balance, pero recurrir a ella podría socavar el poderío de su maquinaria de negociación.
     
    XS Ch Lomas BayasEl mes pasado, Glencore dijo que había reducido su capital de trabajo en sus operaciones de compraventa de materias primas en alrededor de US$4.700 millones. De esa cantidad, US$1.500 millones provinieron de un severo ajuste de su deuda de muy corto plazo utilizado para financiar el negocio. Los otros US$3.200 millones fueron obtenidos mediante la reducción de inventarios y otras medidas.
     
    Esto libera parte del dinero que la empresa minera y corredora necesita para cubrir gastos y reducir su deuda neta relativamente alta. Esto es de vital importancia para la firma: debido a la fuerte caída de los precios de las materias primas, esos niveles de deuda han convertido a Glencore en blanco de la especulación bursátil. Durante el mes más reciente, su acción se ha derrumbado más de 40%, en parte debido a temores de que la empresa necesita recaudar más capital.
     
    Con los commodities sumidos un bajón severo y el temor generalizado a que un deterioro de la situación económica de China presione aún más los precios, la capacidad de derivar capital de su brazo de negociación es una enorme ventaja para Glencore. Es una herramienta de la cual carecen sus competidores dedicados exclusivamente a la minería y una que podría evitar que la empresa tenga que salir a buscar capital adicional.
     
    Pero si hace esto, será más difícil que Glencore genere ganancias. El corretaje de materias primas es un negocio de bajo margen que requiere grandes volúmenes de transacciones.
     
    Glencore ya enfrenta un desafío en ese frente. Su pauta de ganancia operativa en el brazo de negociación apunta a entre US$2.700 millones y US$3.700 millones al año. En el primer semestre de este año, sin embargo, la ganancia operativa fue de US$1.100 millones, muy por debajo de esos niveles. La compañía cree que en el segundo semestre puede compensar esa caída y cerrar el año un poco por debajo del piso de la pauta, en entre US$2.500 millones y US$2.600 millones.
     
    Pero la necesidad de reducir el capital de trabajo puede hacer que este objetivo sea más difícil, aun cuando la relación directa entre los dos factores no esté del todo clara. La unidad de negociación ha obtenido un retorno promedio de 13% sobre el capital empleado, según Morgan Stanley. El año pasado, el retorno fue alrededor de 14%. Sobre esta base, un recorte de capital de trabajo de US$4.700 millones podría teóricamente borrar unos US$600 millones a la ganancia operativa anual.
     
    Esta perspectiva es tal vez demasiado severa. Alrededor de dos tercios de la reducción de capital de trabajo de Glencore se debió a la caída de los precios de las materias primas. Cuando los precios son menores, se necesita menos capital para financiar un determinado envío de commodities.
     
    Si este razonamiento es correcto, las ganancias no serían afectadas tan negativamente. Si se excluyen los ajustes de precios, la reducción de capital de trabajo estuvo tal vez más cerca de US$1.600 millones, lo que en teoría habría representado un recorte de unos US$200 millones de la ganancia operativa.
     
    Glencore, que sin duda se encuentra en una situación difícil, sostiene que puede recortar negocios marginalmente rentables. En efecto, el retorno del capital invertido en su brazo de negociación es decreciente: los últimos mil millones generan un retorno muy inferior a los primeros.
     
    Parece probable que Glencore recorte su capital de trabajo para proteger su calificación crediticia. El director de finanzas de la compañía, Steven Kalmin, dijo que de ser necesario podría reducir aún más el capital de trabajo neto del primer semestre, que se ubica cerca de US$15.000 millones. Parte de ese recorte podría generarse con una mayor eficiencia en la operación de sus minas, pero el grueso vendría probablemente del brazo de comercialización.
     
    Esto podría significar renunciar a oportunidades de negocios, como tomar ventaja de la curva de futuros. El problema con esto es que la vasta operación de negociación de Glencore también tiene como objetivo proveer a la empresa información del mercado de la que sus rivales carecen. La realización de algunos negocios de bajo margen de ganancia también puede ser necesaria para conservar ciertas relaciones clave.
     
    Una opción sería hacer más negocios del tipo de corretaje, cobrando honorarios por la comercialización de commodities, en lugar de tomar el riesgo en su propio balance. Otra posibilidad es asociarse con bancos u otras entidades financieras para compartir los costos de las operaciones potencialmente lucrativas.
     
    Cada una de estas alternativas tiene ventajas, desventajas y un costo asociado a cada una de ellas. Glencore al menos tiene la posibilidad de negociar.
     
     
    Por HELEN THOMAS
     
     
    Fuente: WSJournal.com
     
  • Los operadores de materias primas sufren por sus grandes apuestas en los últimos años

    Camion AngloLONDRES—Durante años, el reservado club de los mayores operadores de commodities del mundo prosperó con la volatilidad y las ocasionales y diminutas diferencias de precios en las materias primas que negocian, para presentarse a sí mismos como intermediarios ágiles capaces de obtener ganancias sin importar si los mercados subían o bajaban.
     
    Hoy en día, muchas de esas firmas funcionan diferente y ello está provocando una inusual penuria en medio del derrumbe del mercado de las materias primas.
     
    Durante la década de auge de los precios de los commodities, muchas de estas empresas invirtieron miles de millones de dólares en minas, oleoductos y terminales de almacenamiento. Se suponía que esas apuestas ayudarían a las corredoras a entender mejor la oferta y la demanda, y a la vez a proporcionar a sus pisos de operaciones una constante fuente de suministro. Sin embargo, los nuevos activos también aumentaron su exposición a la caída de los precios en los mercados en los que ganaron presencia física.
     
    No obstante, es difícil medir cuánto más expuestos están, ya que muchos de los mayores operadores aún son de capital cerrado y divulgan poca información. Incluso las divisiones de corretaje de grandes empresas que cotizan en bolsa, como Glencore PLC, con sede en Baar, Suiza, y Noble Group Ltd., de Hong Kong, son difíciles de valorar debido a que tienen muy pocos pares.
     
    “El problema es que hay una opacidad en torno al negocio de corretaje que lo hace difícil de modelar”, dice Paul Gait, analista de Sanford C. Bernstein. “Cuando uno tiene una mina, se puede calcular minuto a minuto lo que vale la mina. Es mucho más difícil hacer eso con un negocio de corretaje”.
     
    Una de las firmas más golpeadas en la reciente agitación en los mercados ha sido Glencore, que bajo la dirección de su presidente ejecutivo, Ivan Glasenberg, salió a bolsa en 2011 y en 2013 se convirtió en una de las mayores mineras diversificadas del mundo con la compra de Xstrata. Sus acciones se han precipitado este año ante la caída de los precios de la mayoría de las materias primas que extrae, un alto nivel de deuda y preocupaciones sobre su calificación de grado de inversión, la cual debe conservar para mantener bajos sus costos de corretaje.
     
    Desde el inicio del año, los títulos de Glencore han perdido cerca de la mitad de su valor. La semana pasada, la empresa divulgó una caída interanual de 29% en las ganancias relacionadas con la minería en el primer semestre e indicó que obtuvo una ganancia de US$1.200 millones en su división de corretaje. De todas maneras, rebajó su previsión para todo el año en esa división a entre US$2.500 millones y US$2.600 millones, pese a que Glasenberg había asegurado en marzo que serían de entre US$2.700 millones y US$3.700 millones “sin importar lo que sucediera con los precios de los commodities”.
     
    Glencore es “ahora un gran actor en la producción de metales y carbón, y su desempeño es impulsado más por el lado minero que por el lado de corretaje”, señaló Craig Pirrong, profesor de finanzas de la Universidad de Houston. Glencore no quiso comentar.
     
    La semana pasada, los ejecutivos de Glencore dijeron que estaban reduciendo la deuda, recortando los costos y que confiaban en poder defender su calificación de crédito.
     
    Banqueros indicaron que algunos costos de endeudamiento ya han subido para los operadores y que ha aumentado el escrutinio sobre las empresas con una alta exposición al declive de los precios.
     
    Tradicionalmente, firmas comerciales como Glencore, Trafigura Beheer BV y Vitol Group, han actuado en gran parte como intermediarios, trasladando cargamentos de cobre, carbón y petróleo alrededor del mundo. Sus ganancias provenían de la identificación de disparidades en los precios en diferentes lugares y momentos. Eso significaba que los períodos de volatilidad podían resultar altamente rentables. La caída de los precios reduce los costos de capital operativo y las fluctuaciones en los mercados solían proporcionar oportunidades de corretaje más variadas.
     
    En gran parte, esa sigue siendo la idea. Pero las compañías también se han expandido hacia activos físicos que las exponen más al descenso de los precios. Trafigura, con sede en Ginebra, se ha enfocado en infraestructura, como puertos y terminales de almacenamiento, pero también posee minas en España, Perú, Angola y la República Democrática del Congo.
     
    Trafigura no cotiza en bolsa pero ha emitido deuda y divulga ciertas cifras financieras. Hace poco informó que su ganancia aumentó 39% interanual en su primer semestre fiscal, que cerró el 31 de marzo, y que sus márgenes de corretaje se duplicaron. Aun así, los precios de sus bonos han caído desde principios de agosto, conforme las cotizaciones del crudo y los metales básicos que transa tocaron mínimos de varios años. La empresa no quiso realizar comentarios.
     
    La corredora suiza Gunvor Group dijo que su ganancia neta bajó 13% el año pasado conforme la caída de los precios del crudo diluyó el valor de sus tenencias en PA Resources AB, una productora de petróleo de Suecia. Las operaciones de corretaje tuvieron sin embargo buen desempeño, y descontando cargos contables, intereses e impuestos, las ganancias crecieron 5%. Los bonos de Gunvor aumentaron su cotización este mes en medio de un programa de recompra. La firma declinó comentar.
     
    El comerciante de petróleo Vitol también ha acumulado activos, incluyendo la compra la semana pasada de la participación de su socio en el negocio de almacenamiento de crudo por US$830 millones. No tiene deuda en circulación y no divulga sus ganancias, pero señaló que sus ingresos disminuyeron de US$307.000 millones en 2013 a US$270.000 millones el año pasado debido a la caída de los precios del petróleo. Vitol declinó hacer comentarios.
     
    Las acciones de Noble, otra compañía castigada duramente por el derrumbe de los commodities, han perdido 60% de su valor este año. Noble salió a bolsa en 1997, pero a diferencia de Glencore, se ha resistido a convertirse en dueña de activos productores. La razón de su sufrimiento es otra: los inversionistas han perdido la confianza en su contabilidad.
     
    En febrero pasado, Iceberg Research, una pequeña firma, comenzó a plantear dudas sobre las prácticas contables de Noble, diciendo que había sobrevaluado activos y contratos de largo plazo. Noble ha negado cualquier irregularidad contable y acusó a un ex empleado de estar detrás del alegato de Iceberg, que no ha identificado a ninguno de los empleados de Noble.
     
    Por SARAH KENT
     
    Fuente: WSJournal.com
     
  • Mick Davis, el ex líder de Xstrata, un cazador de gangas de la minería

    Mick Davis, ex presidente ejecutivo de Xstrata, está listo para crear otro grupo minero. 
     
    Mick DavisLONDRES—Después de haber construido dos gigantes mineros en las últimas dos décadas, ¿puede Mick Davis comenzar de cero y hacerlo otro vez?
     
    Davis, de 56 años, está entrando de nuevo al campo de batalla a medida que empresas como BHP Billiton y Anglo American PLC buscan vender activos no prioritarios. Busca crear otra potencia minera después de que Xstrata PLC, la empresa anglo-suiza que dirigió durante una década, fue absorbida el año pasado por Glencore PLC, liderada por Ivan Glasenberg, sudafricano como Davis.
     
    La transacción entre Xstrata y Glencore fue inicialmente concebida como una fusión entre iguales, y estaba programado que Davis fuera su presidente ejecutivo. Pero ante el rechazo de accionistas cruciales de Xstrata, Glasenberg reestructuró el acuerdo como una adquisición y se apoderó del puesto principal.
     
    La nueva iniciativa de Davis, X2 Resources, ha captado hasta ahora US$4.800 millones de varios inversionistas, incluyendo la operadora de commodities Noble Group y la firma de private equity TPG.
     
    Su resurgimiento, acompañado por un equipo conformado principalmente de veteranos de Xstrata, ocurre en medio de un bajón en los precios de los commodities que ha ejercido presión sobre los jefes de la minería para reducir el tamaño de sus portafolios.
     
    “Creemos que hay una oportunidad creíble para invertir”, dijo Davis durante su primera entrevista desde que abandonó Xstrata en mayo de 2013.
     
    “Nos encontramos en un descenso cíclico que presenta oportunidades en las que creemos que vale la pena capitalizar”, expresó. “En 2001, cuando creamos Xstrata, nadie creía que habría una demanda creciente” de commodities.
     
    Incluyendo financiamiento de deuda, Davis podría tener acceso a fondos de hasta US$16.000 millones, apuntó un banquero que ha ayudado a Davis con la recaudación.
     
    Davis tiene un historial de desarrollar empresas mineras de buen tamaño a través de adquisiciones oportunas. Ayudó a construir y después sacar a bolsa a Billiton PLC como su director financiero después de que esta compró los activos mineros de Royal Dutch Shell en 1994. Después ayudó a orquestar su megafusión con BHP en 2001 antes de irse a Xstrata, por entonces un peso ligero que se convirtió en la quinta mayor minera del mundo después de varios acuerdos.
     
    Reproducir tal éxito podría resultar complicado. A pesar de los recientes declives en los precios, el auge de los commodities que comenzó en torno a 2000 ha inflado los valores de los activos. Muchos de los participantes de la industria dicen que las oportunidades de comprar activos mineros de buena calidad son escasas.
     
    Hace unos meses, BHP Billiton rechazó un acuerdo con X2 por un conjunto de activos de carbón, manganeso y níquel valorado en hasta US$18.000 millones, según personas al tanto de la situación. En cambio, escindirá los activos para crear una nueva empresa, indicó BHP en septiembre.
     
    Davis declinó hacer comentarios sobre esa operación o si se están planeando otras transacciones. BHP tampoco quiso comentar.
     
    Davis confía en que puede realizar acuerdos con las grandes mineras. “Si les ofrecemos un precio que tiene sentido, que sea lógico, y que encaja con sus fines estratégicos y llegamos y les proponemos una solución que les permita implementar esa estrategia con mayor rapidez o de mejor forma, entonces a mi parecer, una persona racional aceptaría” la oferta, señaló.
     
    Davis indicó que los inversionistas habían perdido confianza en que el crecimiento de los países emergentes impulsaría una demanda de commodities con fuertes alzas. Esto significa que hay activos mineros que cotizan a un descuento “razonable” de su valor verdadero.
     
    “Tenemos una perspectiva alternativa, tenemos convicción”, afirmó Davis.
     
    Davis señaló que era “casi imposible” captar fondos para una empresa como X2 de los mercados de capitales tradicionales, donde los grandes fondos de inversión están más interesados en lograr que las mineras les generen retornos mediante mayores dividendos o recompras de acciones.
     
    Otros ex líderes de grandes empresas mineras que cotizan en bolsa han acudido al financiamiento privado.
     
    Este mes, Aaron Regent, presidente ejecutivo de Barrick Gold Corp. hasta 2012, se unió al fondo soberano de Singapur Temasek para comprar el negocio de niobio y otros activos de piedras raras de la minera canadiense Iamgold Corp. por US$500 millones.
     
    Roger Agnelli, ex líder de Vale, ha creado un vehículo de inversión con el banco BTG Pactual. Otros pesos pesados de la industria que han creado fondos incluyen a Lloyd Pengilly, ex banquero de J.P. Morgan.
     
    La iniciativa de Davis ocurre en un momento en que su viejo rival Glasenberg ha sacudido el sector minero otra vez al proponer una fusión de US$160.000 millones entre Glencore y Rio Tinto. Rio rechazó el acercamiento realizado en el trimestre pasado.
     
    Fuentes al tanto de la situación dicen que X2 ha instruido a los banqueros a examinar activos que Anglo American podría vender, como sus minas de cobre de Sudáfrica.
     
    Anglo American declinó hacer comentarios.
     
    Davis dijo que le atraían commodities como el carbón y el manganeso; metales comunes como el cobre, el mineral de hierro, el plomo y el zinc le interesarían si pudiera encontrar la mina correcta.
     
    Precisó que X2 podría intentar comprar activos en Sudáfrica, en donde la regular agitación laboral y los retrasos en la infraestructura han llevado a las grandes empresas mineras a estar ansiosas por marcharse.
     
    “Somos sudafricanos, entendemos el país y el ambiente. Creemos que hay buenos activos allí y hay ciertas partes en las que me encantaría invertir”, apuntó Davis.
     
    —Shayndi Raice y Gillian Tan contribuyeron a este artículo.
     
    Por Alexis Flynn
     
    Fuente: WSJournal.com
  • Restricción de tren de carbón significará US$ 150 millones

    La Corte Constitucional ordenó suspender desde enero la actividad nocturna de un tren que transporta carbón a través de varias poblaciones del norte del país, una decisión que comenzó a reducir la movilización del mineral entre las minas y los puertos desde donde se exporta.

    Tren DrummondColombia dejaría de recibir unos 150 millones de dólares anuales en impuestos y regalías de mantenerse la restricción nocturna para la operación del principal tren carbonero del país que ordenó una corte por contaminación auditiva, dijo el martes el ministro de Minas y Energía, Tomás González.

    La restricción del tribunal colombiano rige entre las 22.30 y las 4.30 hora local (0330-0930 GMT).

    "En términos de impacto por regalías, por impuestos, por todos los ítems asociados podríamos estar arriba de los 400.000 millones de pesos en un año de mantenerse la medida plena", explicó González.

    El carbón es una importante fuente de ingresos por exportaciones, impuestos y regalías para la economía colombiana que ha empezado a sentir los efectos de las caídas de los precios del crudo, su principal generador de divisas.

    Ferrocarriles del Norte de Colombia (FENOCO) tiene a su cargo la administración de la concesión de la vía férrea en el norte de Colombia con una longitud de 226 kilómetros.

    A través de la línea férrea, empresas como Drummond y Glencore, que son socias de FENOCO, transportan a diario hasta 160.000 toneladas de carbón que producen en sus minas del Cesar hasta el puerto de Santa Marta, desde donde es exportado el producto.

    La empresa ferroviaria trabaja en un plan de manejo ambiental para reducir el impacto del ruido que le permita restablecer la operación nocturna.

    "Estamos convencidos que se puede mantener respeto a los niveles de ruido que dice la norma sin sacrificar todo lo que implica empleo local y en recursos para inversión social en la región", aseguró González.

    El sector de carbón en Colombia está dominado por grandes productores como Glencore Xstrata a través de Prodeco; por Drummond y Cerrejón, que es de propiedad conjunta de BHP Billiton Plc, Anglo American Plc y también Glencore Xstrata plc.

    Colombia, el cuarto exportador mundial de carbón, produjo 88,5 millones de toneladas en el 2014, un alza interanual de un 3,6 por ciento y para este año estableció una meta de 98 millones de toneladas que de cumplirse será la más alta en su historia.

    Drummond, el segundo productor de carbón de Colombia, dijo que mantiene sus exportaciones regulares a pesar de la restricción al tren y que por ahora tiene abundantes existencias para atender sus compromisos.


    Reuters - Portafolio.co

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