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La era de los patrones esmeralderos llegó a su fin: Charles Burgess

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Charles Burgess, Presidente de MTC-M Foto de SemanaCharles Burgess, Presidente de MTC-M Foto de SemanaCharles Burgess, presidente de Minería Texas Colombia, que maneja la concesión de una de las minas de esmeraldas más productiva del país, habló con EL TIEMPO del futuro del millonario negocio y del fin de la llamada guerra verde.
 
¿Qué representa Minerías Texas en el negocio de minería en Colombia?
 
La empresa, que tiene capital cien por ciento norteamericano, es dueña de los derechos de explotación de la principal mina de esmeraldas de Muzo. Somos el grupo extranjero más grande que ha incursionado en el negocio de las esmeraldas en Colombia. Esta industria era artesanal, manejada por unos pocos patrones, y de cierta manera operaba fuera de la ley. 
 
En los últimos años ha cambiado totalmente, es una industria que se está formalizando y legalizando, a la que el Gobierno le ha prestado mucha más atención en temas de regalías, impuestos, medioambiente y asuntos laborales.
 
Aún hay muchos intereses en Colombia de gente que se volvió muy rica con el viejo esquema de exploración y que por sus intereses particulares está en contra de estos cambios. Lo del viejo oeste, con pistola en mano, ya está pasando a la historia.
 
Está muy claro que la única forma para seguir en esta industria es la legalización, porque el sistema donde muchos de ellos se volvieron ricos comprando esmeraldas robadas y exportándolas ilegalmente ya no es un modelo apto para un país moderno y con instituciones cada día más fuertes.
 
Es una industria que se está formalizando y legalizando, a la que el Gobierno le ha prestado mucha más atención en  temas de regalías, impuestos, medioambiente y asuntos laborales.
 
¿Qué tanta esmeralda se mueve ilegalmente?
 
Por su naturaleza, es muy difícil decir qué cantidad de esmeraldas está saliendo ilegalmente. Sin embargo, puedo decir con cierto grado de confianza que eso ha ido disminuyendo. Una persona que es bien conocida en el mercado por traficar piezas robadas ha reconocido que hace cinco años él solo exportaba ilegalmente 20 millones de dólares en esmeraldas y que el año pasado solo exportó un millón de dólares. Esa es una cifra no oficial, pero da una idea de que los cambios en la industria son reales.
 
Ustedes se asociaron con el polémico Víctor Carranza. ¿En este momento podría hacerse esa misma alianza?
 
Soy consciente de que fue una figura muy controvertida en la historia de Colombia, de eso no hay duda. Era un tipo que dedicó su vida a la esmeralda y era realmente un hombre muy interesante. Tuve una relación personal y profesional muy buena con él.
 
Carranza quería cambiar la industria, fue un hombre que vivió años de violencia y de ilegalidad, no voy a entrar en detalles, pero él quería cambiar eso y hubo varios esfuerzos para hacerlo. Él quería crear un mercado internacional y traer inversiones para cambiar la industria.
 
Cuando llegamos sabíamos que era un negocio con ciertos riesgos, pero desde el primer día de nuestro contacto, el señor Carranza y sus socios sabían que nosotros íbamos a actuar solo en el marco de la ley.
 
¿Qué tan fácil es que en un negocio como este se pueda lavar dinero?
 
En el pasado hubo ciertos actores y personas que se prestaron para lavar grandes cantidades de dinero para grupos de narcos, paramilitares, guerrilleros. Eso fue posible también porque nadie estaba vigilando, parte de la industria estaba abandonada, porque el Gobierno tenía otros problemas muchos más graves que la esmeralda en los 80 y 90. Aunque esto cada vez es más difícil. Creo que en los próximos meses se van a conocer nuevos casos penales contra gente que lo siguió haciendo. 
 
¿Hay una persona o un grupo visible que esté manejado el negocio ilegal de las esmeraldas?
 
Tengo la certeza de que las autoridades de Colombia y Estados Unidos saben quién es esa gente y están adelantando las investigaciones por lavado de dinero y otros delitos relacionados con explotaciones ilegales.
 
Hay un cambio mundial en el tema de las gemas, el mercado está cambiando y hoy quienes compran gemas de alta calidad insisten en que sean legales, exigen que se demuestre su origen, su trazabilidad, eso está pasando en el mercado de esmeraldas, rubís, zafiros. El cliente insiste en que las gemas sean producidas en condiciones humanas, legales y etc. Así que el espacio para quienes trafiquen cada día es más pequeño.
 
Quienes compran gemas de alta calidad insisten en que sean legales, exigen que se demuestre su origen, su trazabilidad
 
Hace unos meses se anunciaron solicitudes de extradición para patrones esmeralderos. ¿Está todavía la industria permeada por la violencia?
 
Nosotros hemos tratado de evitar conflictos con gente de la industria que podría tener alguna actitud hostil. Creo que las autoridades van a tomar las medidas necesarias contra la gente que supuestamente está metida en el delito.
 
Pero sigue habiendo paramilitares u hombres armados… 
 
No. En las zonas hay una calma casi absoluta. En los últimos incidentes aparecen personas que buscan mantener vivo algo que ya está muerto. Hay, claro, bandas y delincuentes como en cualquier parte de Colombia o del mundo, pero como antes, grupos de esmeralderos armados, de ese tipo ya no hay.
 
Han tenido incidentes de seguridad, como invasiones a la mina… 
 
Hubo dos grandes. Una en septiembre del 2013, en la que aparece la gente que pensaba que cuando murió Carranza ellos iban a ser, como en los viejos tiempos, los nuevos zares de las esmeraldas. 
 
En otro hecho en mayo del 2015 hubo una producción de esmeralda muy importante y esa información se filtró, lo que llevó a que las mismas personas organizaran un ataque armado contra el túnel. Fue algo muy peligroso. La Policía, el Ejército y Fiscalía lograron sacarlos después de unas semanas. En el tiempo en que estuvieron alcanzaron a robar casi 30 millones de dólares. Esa plata se la robaron al Estado, porque sacaron las esmeraldas y las exportaron ilegalmente.
 
¿Existe todavía la guerra verde? 
 
No, para nosotros ya no existe. Las personas importantes de la industria ahora son inversionistas, comerciantes legales. Hablando de la guerra verde, esos son tiempos del pasado. Lo que sucede es que hay individuos que por muchos años han estado metidos en todo tipo de delitos y siempre tendrán riñas entre ellos, pero eso ya no tiene que ver con la industria de la esmeralda.
 
La zona donde está la mina es muy pobre… 
 
La mentalidad de las personas de la zona ha cambiado mucho. La mina más grande del occidente de Boyacá, que es la nuestra, paga sueldos normales, tienen beneficios. 
 
El problema de antes fue siempre el de los buscadores de tesoros. En cualquier zona donde la gente piense que se puede volver rica del día a la noche es nefasto. Detrás de ese dinero están el narcotráfico y los demás delitos. 
 
Hay un gran futuro para el occidente de Boyacá, que vendrá del trabajo, la inversión y de la educación, y no de encontrar una gran esmeralda. Una compañía privada como nosotros no puede reemplazar al Estado y al Estado le corresponde prestar más atención y recursos.
 
eltiempo.com
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