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Hidrocarburos

'Se puede perder el atractivo para invertir en el sector petrolero'

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Presidente saliente de Ecopetrol, Javier Gutiérrez dice que tasa de tributación no es baja.
Javier GLa semana pasada, y tras ocho años al frente de la compañía más grande del país, Javier Gutiérrez asistió a la última asamblea de accionistas como presidente de Ecopetrol, en la que desde la compañía, como por parte de los socios minoritarios, surgieron preocupaciones por el efecto de la carga fiscal en los dividendos.
 
En diálogo con EL TIEMPO, el directivo, quien el 6 de abril ‘suelta’ la petrolera, señala que la participación del Estado en el negocio petrolero está llegando a unos niveles que pueden hacerle perder competitividad a la industria, y revela cuál será el gran objetivo en materia exploratoria.
 
¿Qué fue lo que más lo trasnochó en los 8 años al frente de Ecopetrol?
 
Tengo dos respuestas. Lo más impactante fue la tragedia de Dosquebradas, en la madrugada del 23 de diciembre del 2011, con resultado de 35 personas fallecidas. Fue impactante porque era enfrentar la muerte, y ante eso no tienes nada que hacer. Es la muerte y punto, y ¿qué les decía uno a esas familias y cómo les ponía la cara? Luego, nos integramos con la comunidad, y en medio de su dolor y la pérdida de vidas, a construir estas nuevas realidades de la comuna 10. Desde la gestión, lo más retador fue lograr el trabajo en equipo y humanizar la cultura en la compañía.
 
¿Alguna técnica gerencial en particular?
 
Lo primero fue lograr el norte de esa meta grande y ambiciosa, teniendo claro para dónde íbamos y qué íbamos a hacer. Primero definimos un sueño, y luego de estos años veo que la gente se empapó de soñar y de saber que uno es del tamaño de los sueños. Y para volverlos realidad hay que hacerlo con la alineación, fijando indicadores, haciendo un seguimiento riguroso, y verificar que efectivamente se está avanzando.
 
Otra de las cosas es que todos los años hacía reuniones con todas las áreas y en todas las regiones. Allí hablábamos sobre la estrategia y los planes, intercambiando con las personas a todos los niveles. Poco a poco se fueron generando un lenguaje, una percepción y un entendimiento comunes respecto a los temas del negocio y de la cultura. Siempre tratamos de prevenir y no de reaccionar. No fue ninguna fórmula misteriosa.
 
¿En qué se diferencian los precios bajos actuales y los de otras épocas similares?
 
A mí me tocó la del 2008, que fue más profunda, pero era más coyuntural. Hoy es estructural, porque se está produciendo más petróleo del que se necesita y no es tan fácil que, cuando la gente está en esos niveles de producción, busque reducir y ajustarse.
 
Hay intereses particulares de las organizaciones más grandes de la industria. Estados Unidos es el más grande productor de los no convencionales y ha logrado subir más de 6 millones de barriles en los últimos años, a unos costos que hacen viable esta producción.
 
Esto es entre un 8 y un 10 por ciento de la producción mundial. Arabia Saudita decidió darse una pela para desestimular a algunas compañías. Además, se dio una desaceleración en el crecimiento de economías como China, al consumir menos hidrocarburos.
 
¿Ve viable el actual nivel de precios?
 
Lo que sucede es que 60 o 55 dólares por barril tampoco son precios malos.
 
Si uno revisa, en 100 años la industria solo ha estado en tres o cuatro ocasiones en más de 100 dólares por barril. De resto, ha estado entre 40 y 60 dólares.
 
A estos niveles habrá algún tipo de proyectos que no sean viables, pero habrá muchos otros con los cuales se podrá atender la demanda.
 
¿Cómo manejar la preocupación de los socios minoritarios por las cargas tributarias, que golpean el rendimiento de su inversión?
 
Roberto Steiner fue absolutamente claro en la asamblea. Tener una carga tributaria del 40 por ciento, que, sumado a lo que tienes que pagar de regalías, claramente va haciendo que la participación de lo que toma el Estado pueda llegar a niveles tales que se pierda la competitividad y el atractivo para invertir en la industria de los hidrocarburos.
 
No soy experto en impuestos, pero una tasa de este nivel no es bajita en comparación con otros países, o con otras industrias locales. El año pasado estuvimos influenciados por la valorización que se hacía de las inversiones en el extranjero por la tasa de cambio. Esto se modificó, pero, por otro lado, se incrementaron el impuesto del Cree, el impuesto a la riqueza y otras cosas.
 
Al final, creo que la tasa va a seguir estando en niveles del 40 por ciento, que no es una tasa bajita.
 
¿Se puede terminar matando la gallina de los huevos de oro?
 
Las transferencias nuestras tienen su origen en los impuestos, y lo que se espera es una tasa competitiva de impuestos. A Ecopetrol se le aplican el mismo régimen y las mismas condiciones que a cualquier contribuyente. Igual frente a otras empresas del sector.
 
En regalías, el régimen es atractivo y se piensan dar incentivos adicionales. Realmente lo que pudiera estar haciendo más presión es el tema de los dividendos. Los otros son del desarrollo de la actividad. En manos de la junta está distribuir los dividendos, que han sido parte importante de los 100 billones de pesos que en los últimos cuatro años Ecopetrol les ha hecho a la Nación y a las regiones. En dividendos, Ecopetrol le ha girado al Gobierno 36 billones de pesos en los últimos cuatro años.
 
¿Por qué en adelante no se pagarán dividendos del 70 por ciento de las utilidades o más?
 
Hay una regla del Código de Comercio que dice que cuando ya se hicieron las reservas correspondientes al pago del 50 por ciento del capital suscrito, se tiene la obligación de presentar, ante la asamblea general de accionistas, una propuesta para distribuir por lo menos el 70 por ciento de las utilidades. Ese mismo artículo dice que si el 78 por ciento de los accionistas votan para que se distribuya menos, se puede hacer.
 
¿Cómo quedan las cosas entonces?
 
Lo que mostramos es que Ecopetrol no va a poder seguir con este nivel de dividendos, pues, dados los ajustes que se han hecho y la necesidad de seguir invirtiendo, esto pone una presión muy fuerte sobre las necesidades de financiamiento y el flujo de caja. Hoy, el capital social es de 10 billones de pesos y las reservas se han pagado más de 5 billones de pesos. Por ello se capitalizaron las reservas ocasionales, que son dividendos no distribuidos y que no constituían otras reservas, por 14,7 billones.
 
Entonces, ahora el capital social quedó en 25,3 billones de pesos. Así, nuestro capital pagado es de 5 billones, que, comparado con el capital social, que es de 12 billones, deja un espacio amplio, y cada año tendremos que capitalizar el 10 por ciento para cubrir la reserva del capital suscrito. En este sentido, ya no hay una obligación para distribuir el 70 por ciento o más, y va a haber flexibilidad para que la compañía pueda distribuir el 30 o el 40 por ciento, como lo hacen otras empresas en el mundo.
 
Una vez capitalizados, los accionistas aceptan que estos recursos hacen parte de la base social y no están disponibles para la compañía.
 
¿Por qué se tomó la medida?
 
Para fortalecer la solvencia y darles la sostenibilidad a los flujos de caja, poner menos presión sobre las necesidades de financiación y sobre las inversiones de la compañía. Se trata de poder destinar, prioritariamente, los recursos del flujo de caja a las necesidades de inversión.
 
ÓMAR G. AHUMADA ROJAS
Subeditor Economía y Negocios
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