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Hidrocarburos

¿Petróleo a 20 dólares? La profecía del ministro de Arabia Saudita Alí al Naimi

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No se verá el repunte del petróleo en muchos meses. Más leña para la hoguera de la devaluación en Colombia

 
Ali al Naimi, Ministro de Petróleo de Arabia SauditaAli al Naimi, Ministro de Petróleo de Arabia SauditaEl 23 de diciembre pasado, un mes después de la dramática reunión de Opep en Viena donde el cartel decidió dejar que los precios cayeran, el influyente ministro de Arabia Saudita, Alí al Naimi, dijo sin inmutarse al Middle East Economic Survey: “Ya sea que el petróleo baje a 20 dólares por barril, a 40, 50, o 60, es irrelevante”. ¿Veinte dólares? Una exageración, quizás, del pequeño pero poderoso ministro. El mundo se ríe hoy de los incrédulos. Mientras se registran cotizaciones menores a 40 dólares por barril, la exageración está a punto de convertirse en profecía. Algunos grados del petróleo ya están a alrededor de 20 dólares. Más aún, petróleo a 15 dólares puede sonar loco, pero allí se ha llegado. Por ejemplo, el crudo Western Canadian, muy pesado y difícil de refinar, se cotiza en ese rango.
 
Los precios han caído en picada. De 104 dólares en agosto del año pasado, a 70 al finalizar el 2014, a los 39 del WTI y 44 del Brent a comienzos de esta semana. Un brutal 60 % en doce meses.  Y lo peor es que la tendencia a la baja está para quedarse. Ningún analista del mercado petrolero se arriesga a ponerle corto plazo a la caída de los precios. Razones hay a porrillos. Para empezar, la Agencia Internacional de Energía calcula que al mundo le sobran tres millones de barriles diarios. Y ningún productor ha hecho la más mínima señal de querer recortar producción para que bajen los excedentes. Al contrario, todos bombean sin pausa para no perder su cuota del mercado.
 
La batalla del petróleo no da tregua. Los precios bajos están para quedarse. Arabia Saudita ha hecho lo impensable, abrir su grifo de los 9,6 millones de barriles diarios de la reunión de Viena a 10,4 millones el mes pasado. Para mantener sus clientes de Asia, donde se ha refugiado tras la disminución de sus ventas a Estados Unidos, y para mantener a raya a Irán, su rival político, que ahora volverá al mercado tras el levantamiento del embargo estadounidense. El año entrante, tras la aprobación de la medida por parte del Congreso de Estados Unidos, Irán podrá producir casi un millón de barriles por día que significarán una caída adicional de los precios en 10 dólares, según estimaciones del Banco Mundial dadas a conocer recientemente. Por su parte, Irak aumentó de 3,4 millones a 4,1 millones su producción, de tal manera que los 30 millones de barriles diarios que la Opep tiene de meta son, en la práctica, un barril sin fondo.
 
Ahora los no Opep. Rusia, en medio de sus problemas, tiene hoy su producción en máximos históricos. Y Estados Unidos, en el ojo del huracán porque Arabia Saudita inició el pulso para tratar de darle un batatazo a los productores con fracturación hidráulica de alto costo, que permitieron en seis años aumentar la producción estadounidense a nueve millones de barriles diarios peleando el primer puesto como productor mundial. El plan saudita de Alí al Naimi no ha tenido los resultados rápidos  esperados. Al primer y duro golpe con despidos masivos, con aplazamientos o suspensión de proyectos, siguió un reacomodamiento basado en la estrategia de reducción de costos facilitado, entre otras cosas, porque los prestadores de servicios prefirieron tarifas baratas a tener que parar los equipos. A tal punto, que los expertos de la consultora IHS creen que las compañías estadounidenses podrán reducir los costos un 45 % este año. Y no han dejado de bombear por una razón adicional: pagarle las deudas a los bancos.
 
Si por la oferta llueve, por la demanda no escampa. El factor de mayor desequilibrio en el mercado petrolero se llama hoy China. La desaceleración económica del gigante asiático que en los últimos años ha contribuido a la mitad de crecimiento del mundo, está creando un verdadero terremoto económico. Las bolsas caen, las materias primas se desploman, y el petróleo no es excepción dado que China que es el segundo mayor consumidor mundial. La actividad en el sector manufacturero de China se contrajo a su ritmo más acelerado en casi seis años y medio en agosto por la debilidad de la demanda doméstica y las exportaciones, que se traduce en un consumo más bajo de crudo.
 
Con este panorama, no es difícil esperar nuevos mínimos de precios por tocar. La cautela impera. Ecuador, por ejemplo, apuesta en sus presupuestos para el año que viene que el barril no superará 40 dólares, según  informó la semana pasada el ministro de Finanzas, Fausto Herrera, quien dijo además que “el valor definitivo de este indicador, para la Proforma 2016, se fijará a finales del mes de octubre de 2015″. Citigroup va más allá y habla de un 90 % de probabilidades de que baje hasta los 30 dólares. La previsión del Banco Mundial sobre el ingreso de Irán llevaría las cotizaciones aún más abajo.
 
Una dramática situación para los exportadores con alta dependencia del petróleo en sus ingresos. Los menos golpeados en Opep son Kuwait, que necesita un precio de equilibrio  para sus finanzas de US$75, Qatar (US$71) y Emiratos Árabes Unidos (US$80). Pero Venezuela que necesita un exorbitante US$162, contraerá otro exorbitante 7 % su economía este año según el FMI. Rusia necesita petróleo a US $100, y Colombia, que empezó año con presupuesto de US$97 y un millón de barriles por día, ha tenido que afrontar una pérdida de ingresos de 350.000 millones de pesos por cada dólar de disminución en los precios. El economista Salomón Kalmanovitz señala que con el colapso de la renta petrolera, los huecos preexistentes en el recaudo quedaron expuestos y  si no se hace nada, hacia 2020 el déficit fiscal superará los $38 billones, casi 5 % del PIB.
 
El bolsillo de los colombianos está pagando los platos rotos. Por lo pronto la factura está llegando vía reforma tributaria y la devaluación del peso, que va por 62,2 % en un año. Las últimas cotizaciones superan los 3.100 pesos por dólar. Y la devaluación continuará al ritmo de la caída del petróleo, del posible aumento de las tasas de interés en Estados Unidos –cosa que ya no es tan segura después del tsunami bursátil de ayer- la caída de 6 % de la bolsa de China y la masiva devaluación del yuan.
 

 

Por lo cual al hacer el presupuesto de las vacaciones, el pago de la deuda de Icetex, las boletas de Disney con la tarjeta de crédito, o al comprar la mermelada importada en el supermercado, más de un colombiano se preguntará que tan “irrelevante” era tener petróleo a 20 dólares.
 
Por: Elisa Pastrana
 
Fuente:  las2Orillas.co
Tagged under: Petróleo Arabia Saudí
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