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Hidrocarburos

Las energéticas de EE.UU. se ven obligadas a ajustar sus cuentas

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Plant ExxonLas empresas estadounidenses de energía han desafiado por más de un año la ley financiera de la gravedad, al endeudarse y gastar miles de millones de dólares para extraer petróleo, a pesar del derrumbe de los precios del crudo. Hasta ahora.
 
Se espera que el sector petrolero afronte la nueva realidad de una vez por todas, dicen expertos. El ajuste de cuentas podría comenzar este mes. Un detonante es que conforme los bancos reconsideran el valor de las propiedades de petróleo y gas de las empresas de energía, los productores pequeños se preparan para enfrentar recortes en sus líneas de crédito en octubre. Pero con el barril a US$45, las compañías más grandes también sufren para seguir siendo rentables.
 
Jim Flores, vicepresidente de la junta de Freeport-McMoRan Inc., que bombea crudo en el Golfo de México, explica el dilema de la industria de la siguiente manera: “Está lloviendo y va a llover durante mucho tiempo. Todos nos vamos a mojar. Unos pocos se van a ahogar. Simplemente tenemos que llegar a la otra orilla”.
 
Al Walker, presidente ejecutivo de Anadarko Petroleum Corp., una de las mayores petroleras de Estados Unidos, dijo recientemente durante una conferencia de energía organizada por el banco británico Barclays que “francamente, a fin de cuentas, ninguno de nosotros tiene una buena idea de hacia dónde se dirigen los precios del petróleo”.
 
Algunas firmas más pequeñas ya negocian con sus acreedores, se desprenden de activos a precios de liquidación y retrasan el pago a sus proveedores en un intento por conservar efectivo.
 
“Claramente hay empresas que van a tener que reposicionar sus negocios”, advirtió Michael McMahon, director ejecutivo de la firma de inversión Pinebrook Capital Partners, que administra US$6.000 millones en activos y proporciona efectivo a nuevos productores de energía.
 
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Aunque las más afectadas serán las empresas más pequeñas y endeudadas, el ajuste podría tener repercusiones significativas en los mercados globales de crudo.
 
Datos oficiales divulgados el mes pasado revelan que en junio la producción estadounidense finalmente comenzó a caer a cerca de 9,3 millones de barriles al día, un descenso de casi 3% desde que la producción de este año llegó a un máximo en abril. Citi Research estima que las restricciones de capital podrían disminuir la producción en 500.000 barriles diarios para fines de 2015.
 
Eso sería como si Exxon Mobil Corp., la mayor energética de EE.UU., dejara de producir petróleo en el país, y un poco más. Dicho de otra manera, sería como que alrededor de 20 empresas independientes que cotizan en bolsa en EE.UU. con una capitalización de mercado igual o inferior a US$2.000 millones dejaran de bombear petróleo al mismo tiempo.
 
“Con el anuncio este año de ocho bancarrotas, los productores más débiles podrían vivir o morir según los caprichos de los proveedores de capital”, escribieron recientemente los analistas de Citi, quienes prevén que los bancos reducirán las bases de crédito en hasta 15%. Un recorte de esta magnitud eliminaría cerca de US$10.000 millones en liquidez, según un análisis de The Wall Street Journal de documentos enviados a los reguladores por 75 firmas de exploración y producción.
 
Pese a todo, algunos analistas consideran que las empresas más sólidas encontrarán una forma de hacer frente a la situación, como aceptar inyecciones de efectivo de inversionistas de private equity. Incluso los yacimientos operados por productores insolventes podrían seguir bombeando si son adquiridos por otra empresa o pasan a ser controlados por los acreedores como parte de un proceso de bancarrota.
 
Los perforadores medianos y pequeños fueron los primeros en adoptar la tecnología que permitió la extracción de crudo y gas atrapado bajo densas capas de roca de esquisto a lo largo de América del Norte. Estos especialistas en esquisto han resistido una caída del 60% en el precio del petróleo en los últimos 15 meses al eliminar miles de millones de sus presupuestos, negociar descuentos con sus proveedores y perforar yacimientos de forma más rápida y barata.
 
Sin embargo, los precios del crudo muestran pocas señales de recuperación este año y muchas firmas siguen siendo deficitarias. De los 40 productores estadounidenses seguidos por Wells Fargo Securities Research LLC, se espera que apenas dos financien sus operaciones con el efectivo que obtengan este año.
 
Esto deja a las empresas principalmente dependiendo del dinero de Wall Street, efectivo que se empezará a escasear. En lo que va del año, los productores de energía que cotizan en EE.UU. y Canadá han recaudado cerca de US$21.000 millones mediante la emisión de acciones, según Dealogic, pero las ofertas han caído a apenas US$333 millones en agosto.
 
Muchas petroleras de EE.UU. anticipan que los bancos reducirán sus líneas de crédito, que a menudo son garantizadas con el valor de los activos de crudo y gas. El descenso en los precios del petróleo les resta valor a dichos activos.
 
Los bancos recortaron algunas líneas de crédito durante el segundo trimestre y este mes empiezan otra ronda de revisiones.
 
W&T Offshore Inc. anunció el 1 de septiembre la venta de un preciado activo de petróleo de esquisto en Texas por US$376,1 millones, la mitad de lo proyectado por analistas el año pasado. W&T, que opera en la parte occidental de Texas y el Golfo de México, ha dicho que planea usar el efectivo para reducir su deuda. La empresa, que ha sufrido una reducción de su línea de crédito y cuyo valor de mercado se ha desplomado casi 75% en los últimos 12 meses, no respondió a pedidos de comentarios.
 
Magnum Hunter Resources Corp. obtuvo permiso de sus prestamistas para retrasar el pago de facturas cuatro veces desde abril. En agosto, entró brevemente en cesación de pagos. Gary Evans, presidente ejecutivo de la empresa, dijo que ha realizado pagos para solucionar el default y que pronto recibirá efectivo de un acuerdo de financiación de private equity y la venta de un oleoducto.
 
David Tameron, analista de Wells Fargo, concluye que lo más saludable que le podría pasar a la industria es que los precios de crudo caigan a US$40 el barril y permanezcan en ese nivel por los siguientes seis meses. Un declive de ese tipo obligaría a varias empresas a cerrar. “Elimine lo que no sirve”, señaló. “En mi opinión, lo peor que podría pasar es que el petróleo suba y que todos sobrevivan para seguir en la pelea”.
 
 
 
Fuente: WSJournal.com
Tagged under: EEUU Energéticas
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