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‘Central La Luna llega como alternativa en la generación de energía’

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Sloane EnergyLa central térmica La Luna recibió su licencia ambiental el pasado 27 de junio. El proyecto está ubicado entre las cabeceras municipales de El Paso y Becerril (Cesar) y se caracteriza por poseer un complejo carbonífero propio que suministra el mineral a boca de mina a la planta de generación. 
 
En diálogo con Portafolio, Peter Burrowes, presidente & CEO de Sloane Energy Group, filial de Talis Capitol Group, y que opera el complejo, explica que este tendrá una inversión de US$1.600 millones y una capacidad instalada de 1.125 megavatios (Mw) que se configurarán en tres unidades cada una de 375 Mw.
 
¿Por qué es estratégica la central térmica La Luna?
 
No solo es estratégica para Sloane, sino también para Colombia. Y se está desarrollando en un momento en que el país está buscando nuevas fuentes de generación que garanticen la confiabilidad en la matriz de energía. 
 
Sloane estableció hace unos años que había oportunidad en el sector energético colombiano para proyectos térmicos bajo el concepto de la complementariedad.  Además, con el desarrollo de uno que tuviera características diferentes a los complejos térmicos que operaban en esos momentos en Colombia. Así se enfocó en ejecutar una iniciativa que fuera alterna dentro de la matriz energética existente. 
 
¿Cuál es el estado del proyecto?
 
El pasado 27 de junio, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) entregó la licencia ambiental. El proyecto comenzó su desarrollo en el 2013. Pero el Grupo Talis Capitol compró todos los activos, incluido el proyecto, en el 2015, y puso en manos de su filial Sloane la ejecución. El capital es británico.
 
¿Por qué el departamento de César para su montaje?
 
Luego de varios estudios, se estableció que era el lugar más indicado para montar el complejo. La central estará ubicada a dos kilómetros de la mina, la cual es subterránea. El 100% es mecanizado. El mineral se transportará desde la bocamina por bandas encapsuladas al patio de almacenamiento de la planta de generación.
 
¿Cuáles fueron las ventajas que identificaron para su montaje? 
 
Fueron varias. Primero, la materia prima esta ubicada al lado de la central térmica, es decir, montar un proyecto que no tuviera costos adicionales en el transporte de combustible; segundo, construir un complejo confiable frente a cualquier evento climático adverso para el país, que funcionara bien en épocas del fenómeno de El Niño, así como en el de La Niña; y tercero, que tuviera los máximos niveles de eficiencia con los máximos estándares de sostenibilidad, ambiental y social. 
 
¿Cuáles son las características técnicas del proyecto?
 
Con el proyecto buscamos abastecer al país, en la primera fase, con una capacidad instalada de hasta 750 megavatios (Mw), y en una segunda, de 375 Mw. Es una central térmica con base a carbón, que como mineral le aporta muchas ventajas a la matriz. Tendrá una capacidad de generación de 680 Mw. 
 
El cierre financiero esta programado para el primer semestre del próximo año y se comenzaría a despachar energía a partir del primero de enero del 2023.
 
¿Por qué el proceso de la planta es sostenible?
 
Va a ser la primera planta en Latinoamérica que usa la tecnología ultra Supercrítica. En su proceso, los volúmenes de emisiones de CO2 frente a otros complejos de carbón son un 25% menos.
 
Si se compara el uso del agua, no se utilizan torres de enfriamiento y en su lugar se ponen en funcionamiento sistemas aerocondensadores con lo que se consume un 75% menos del líquido. 
 
Además, su particularidad es que tiene un proceso donde no hay revertimiento del líquido a fuentes hídrica como ríos. La poca agua que se usa en el proceso se cristaliza y se mezcla con las cenizas que quedan al final de la combustión y el producto se vende al sector de cemento.
 
Desde el punto de vista social, ¿cómo fue concebido el proyecto?
 
Se concibió como un proyecto ambientalmente responsable desde su visión de sostenibilidad, entendiendo la coyuntura de los municipios donde estará localizado. Comenzó a ir de lo local a lo internacional. Es decir, desde establecer lo importante para las comunidades, autoridades y funcionarios ambientales regionales y nacionales, y qué es lo imprescindible y vital para el país. 
 
Después de esa evaluación, se buscó los máximos estándares internacionales en desarrollo de tecnologías para controlar los impactos de la generación térmica a base de carbón.
 
¿Cómo controlarán posibles impactos?
 
Se han tomado todas las precauciones en cuanto a emisiones en los alrededores, no solo en lo relacionado con partículas, sino con los niveles de ruido. Se han visitado plantas que poseen esta tecnología en varios países del mundo, y nos hemos percatado de cómo estos complejos pueden convivir con las comunidades. La planta será eficiente, no contaminante y amable con el medioambiente y con las comunidades. 
 
¿Cuál será su consumo en volumen de carbón?
 
La planta debe recibir en promedio 60.000 toneladas mensuales por unidad de generación (375 Mw). Las dos consumirán al año 1’800.000 toneladas de carbón. 
 
Nosotros queremos entrar a generar energía a partir de este mineral, con una tecnología de última generación y bajo unos parámetros y lineamientos que exigen la Ocde, la COP21 e incluso un borrador que sacará el Banco Mundial, que fijan los parámetros de emisiones al medioambiente.
 
¿Cómo será el proyecto para su conexión a la matriz?
 
El proyecto ya tiene autorizado con el Grupo Energía Bogotá (GEB) la conexión con una línea de transmisión de 500 kilovoltios (Kw) desde la central hasta la subestación La Loma, que son 11,5 kilómetros.
 
Fuente: Portafolio.co / Alfonso López Suárez
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