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La tierra después de la minería

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Desde el nicio de sus operaciones, Cerrejón ha realizado un trabajo por identificar, prevenir, mitigar y compensar sus impactosDesde el nicio de sus operaciones, Cerrejón ha realizado un trabajo por identificar, prevenir, mitigar y compensar sus impactosDespués de casi 30 años de operaciones mineras de Cerrejón en La Guajira se han logrado rehabilitar más de 3.800 hectáreas de tierras, que se convirtieron en un área de bosque seco tropical. Animales como el jaguar decidieron retornar.
 
Bajo el intenso sol guajiro se desplaza el felino más grande de América, el jaguar. A diario recorre a sus anchas, y sin preocupación, las áreas rehabilitadas que hacen parte del corredor biológico que está entre la Serranía del Perijá y la Sierra Nevada de Santa Marta, su hábitat y el hogar de otros cientos de especies de flora y fauna.
 
Lo increíble de este panorama es que hasta hace algunos años en esta área se realizaban operaciones de minería de carbón a cielo abierto de Cerrejón, la empresa dedicada a la producción, transporte y embarque del mineral y responsable de cerca de 40% del carbón que exporta Colombia a diferentes países del mundo.
 
Hoy en día, la zona rehabilitada es considerada uno de los mejores laboratorios de bosque seco tropical, pues incorpora nuevas áreas a un ecosistema amenazado.
 
Desde el inicio de sus operaciones, Cerrejón ha realizado un trabajo por identificar, prevenir, mitigar y compensar sus impactos. Por eso, decidió apostar por un modelo responsable con el medio ambiente y la sociedad, creando así el programa de “rehabilitación de tierras intervenidas por la minería”. “Trabajar en este programa es importante porque responde a la necesidad de controlar un impacto que nosotros estamos generando con la minería, pero también va más allá porque genera sostenibilidad para el país”, así explica este proyecto a la comunidad Raúl Moscote, especialista en rehabilitación de tierras de Cerrejón.
 
Y es precisamente gracias a este pensamiento que la empresa lleva alrededor de 29 años trabajando en dos frentes muy importantes. Por un lado, está la operación que extrae más de 30 millones de toneladas de carbón al año. Y por el otro, el equipo interdisciplinario que se encarga de rehabilitar las tierras donde se ha dado por concluido el trabajo minero.
 
EL CAMINO HACIA LA REHABILITACIÓN
 
“Cuando el gobierno nos otorgó las licencias y los terrenos para el desarrollo de las operaciones de extracción del carbón, nos encontramos con extensas áreas de suelos degradados y sobre pastoreados, muy pocas áreas de bosques conservados, como los de hoy. (…) Nuestro compromiso siempre ha sido devolver las tierras en condiciones similares e incluso mejores a las que encontramos”, asegura Gabriel Bustos, gerente de Gestión Ambiental de Cerrejón, a Semana Sostenible.
 
Lograr este objetivo ha requerido de un trabajo arduo y el compromiso de un equipo de más de 150 personas, quienes, antes de dar inicio a las operaciones, identifican y relocalizan los animales presentes en la zona en otras áreas previamente evaluadas, y garantizan que ofrezcan el alimento que requieren para sobrevivir. “Hemos reubicado desde el inicio de las operaciones a más de 35.000 especies”, añade Bustos.Pero la cosa no es tan sencilla.
 
Cerrejón invierte tiempo y recursos para remover y guardar el suelo –conocido comúnmente como la capa orgánica-, base fundamental para rehabilitar las tierras que fueron intervenidas en las operaciones mineras. Terminada la extracción del carbón, se inicia poco a poco la adecuación de las tierras, un proceso que requiere desde suavizar los taludes para controlar la erosión, hasta el trabajo de roturación y escarificación de las áreas. “Esta práctica nos permite sembrar semillas de pasto Buffell, una planta procedente de África que tiene como función fijar el carbono y estabilizar el material del suelo para darle paso a la incorporación de especies arbustivas y arbóreas nativas”,menciona Gabriel.
 
El Brasil, el Quebracho, el Dividivi, el Cañaguate, el Ébano, el Roble, el Aromo, el Puy y el Corazón Fino son solo unas de las más de 40 especies arbóreas que hoy hacen parte del ecosistema de bosque seco tropical, alcanzando más de 1,6 millones de árboles en las 3.800 hectáreas que Cerrejón ha rehabilitado, y que equivalen al 93% de los terrenos donde ya ha finalizado la extracción del carbón.
 
TRANSFORMACIÓN POR LA BIODIVERSIDAD
 
La preservación y desarrollo de la vida vegetal ha contribuido al retorno de especies de fauna silvestre que paulatinamente se han ido asentando, como el venado cauquero, el oso hormiguero, el tigrillo, la tortuga morrocoy y el jaguar. A ellos se les suma una extensa variedad de especies de aves, insectos, anfibios y reptiles.
 
Todas estas especies han convertido a este corredor ecológico en motivo de orgullo para la nación, pues alberga a algunos animales con grado de amenaza que están incluidos en el libro rojo de Colombia del Instituto Humboldt y en la lista roja de animales amenazados en América del Sur, de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, UICN.
 
Debido al trabajo conjunto de Cerrejón, la Corporación Autónoma Regional de La Guajira (Corpoguajira) y los programas de compensación de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), la zona está muy cerca de ser declarada como un área para la protección y conservación de la biodiversidad. Por otra parte, por medio de charlas de educación ambiental se busca evitar la caza indiscriminada de cualquier especie en la región.
 
UN MODELO INCLUYENTE
 
El modelo de rehabilitación de tierras de Cerrejón no solo contribuye a la diversidad ecosistémica de la región, también ha generado aprendizajes aplicables a las actividades productivas de las comunidades. Desde hace más de diez años, Cerrejón impulsa un programa de investigación y aplicación de sistemas de producción agrosilvopastoriles sostenibles, en los que se promueve la lucha contra la pobreza, la degradación de tierras y la desertificación de las áreas ocupadas principalmente por las comunidades indígenas wayuu.
 
El proyecto ha logrado el mejoramiento de los indicadores de los suelos y la producción masiva de cultivos que proporcionan seguridad alimentaria a los habitantes. Además, ha favorecido al incremento de la productividad de la tierra y al empoderamiento de las comunidades de la región.
 
Hacer minería bien hecha es posible, pero requiere una labor seria. Han sido cerca de tres décadas en las que Cerrejón ha venido trabajando en rehabilitar las tierras y promover la conservación del bosque seco tropical.
 
SEMANA SOSTENIBLE
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